Muy bueno: Mientras veía la película no pude evitar acordarme del maravilloso cuento de Alfred Bester Los hombres que asesinaron a Mahoma en el que un científico brillante, un hombre que se rige por la lógica y la reflexión, construye, empujado por un sentimiento tan básico e irracional como los celos, una improvisada máquina del tiempo. Si bien en Los Cronocrímenes el protagonista es un tipo corriente, el desencadenante del viaje en el tiempo es, como en el cuento, un sentimiento básico, en este caso, la lujuria. Como en el cuento, lo importante de la historia no es el viaje en sí, ni la máquina del tiempo, ni la tecnología, ni las maravillas del avance de la ciencia, lo que importa es el personaje y lo que está ocurriendo con él y el impacto que supone en su cotidianidad un acontecimiento tan improbable como un salto temporal. Bien, en este aspecto, Nacho Vigalondo construye una historia que sigue a la perfección los parámetros clásicos de problema > solución > problema más gordo, que nos mantiene pegados a la butaca intentando adelantarnos a la acción, creyéndonos más listos que el personaje para finalmente descubrir que no, que no lo somos. La película sorprende con sus constantes giros, lo hace sin excesos y sin efectismos y nos hace pasar un buen rato contándonos algo muy raro de ver en cine en estos días, sobre todo por la seriedad, inteligencia y gusto con el que está hecho.

Bueno: El pilar fundamental de la película es Héctor y el personaje requería un actor solvente. Karra Elejalde no solo aporta solvencia sino que consigue que Héctor resulte totalmente creíble. Interpretar a un tipo normal no debe ser nada fácil y Karra Elejalde lo consigue y hace que su evolución a lo largo de la historia sea orgánica y natural. Muy grande, de verdad.
Regular: Es una lástima que el resto de los actores, sin estar mal, no brillen tanto como Elejalde. Candela Fernández hace un personaje muy cortito que, aunque necesario, pasa bastante desapercibido. Lo mismo pasa con Bárbara Goenaga que, aunque no pasa nada desapercibida por motivos evidentes, es el detonante de la historia y poco más. Por último, Nacho Vigalondo, director de la peli, se queda con uno de esos personajes bombón y el viejo zorro se cubre las espaldas de cara a aquellos que pretendiesen criticar su interpretación con una estrategia perfectamente integrada en la historia que le exime de culpa y además resulta graciosa.
Mal: Me da la sensación de que la película ha sido pensada y repensada, que todo está demasiado calculado, demasiado cuadriculado. No me malinterpreten, no digo que eso sea algo malo y en una película en la que existen los viajes en el tiempo, si se quiere aportar verosimilitud, todo debe encajar, lo que digo es que hay ciertos momentos que, y solo es una sensación, veo las cosas algo forzadas. Por poner un ejemplo diré que me sorprendió ver la naturalidad que mostraba el personaje de Bárbara Goenaga ante la momia rosa, icono inevitablemente esperpéntico. Son nimiedades, pequeños detalles que me sacaban un poquito pero que realmente ni rompen el ritmo ni repercuten en el desarrollo de la película.
Horroroso: Pues, por supuesto, en esta parte debo anotar la tardanza del estreno. A estas alturas uno no es capaz de deducir que hubiese sido mejor, si un estreno hace un año con muchas menos expectativas del público o ahora cuando mucha más gente ha oído hablar de la cinta. Lo que está claro es que esa final de la Eurocopa, a pesar de las alegrías que nos haya reportado, ha sido un golpe de mala suerte para una película que merecía un estreno en unas condiciones mucho mejores, tanto de difusión como de distribución.

Puede que también te interese:









Vuestros comentarios