Archivo de etiquetas de 'Microcrítica'

The Wrestler: Microcrítica

Muy bueno: Puede sonar obvio, incluso repetitivo pero creo que es de cajón. Lo mejor de esta película es, sin duda, Mickey Rourke. ¿Por qué? Bueno, es bien sencillo: sin él la película no existe. Se ha dicho ya de todo por ahí, que si el personaje le viene al pelo, que si su físico ayuda, que si…, que si… Cierto, estoy de acuerdo. Tras unos precedentes como los suyos, incluida la lucha, el boxeo y el consumo de quién sabe qué, puede que a Rourke le resultase más sencillo que a otros actores entender a este personaje. ¿Su físico? Claro que sí, el hombre da hasta un poco de grima con esa cara que parece narrar con detalle los más oscuros pasajes de su vida y eso, efectivamente, ayuda con el personaje. Pero, ¿no se hace eso constantemente con el maquillaje? ¿No le dieron a Charlize Theron un Oscar por estar maquillada en Monster? ¿O a Nicole Kidman por lo mismo en Las horas? ¿No ha estado nominado Brad Pitt este año por un trabajo indudablemente apoyado por los técnicos de maquillaje y FX? Por supuesto que sí y para mi ello no desmerece en absoluto el trabajo interpretativo de todos los nombrados, pero también creo que el tío Mickey se lo merecía mucho más que todos ellos. La coherencia del actor y la total maestría con la que él y el director Darren Aronofski han conseguido hacernos sentir el dolor de Randy “The Ram” Robinson en nuestras propias carnes a la vez que nos conmovíamos con la historia de su soledad merecen algo mucho más grande que los premios: el respeto.

Bueno: ¿Y qué puedo decir de Marisa Tomei? Puede que su personaje parezca sencillo para algunos pero, según mi opinión, no todos los interpretes están capacitados para hacer un trabajo lleno de matices partiendo de una sutileza como la de esta, a partir de hoy, venerada actriz por mi. Se puede hacer de puta, se puede hacer de santa pero mantenerse con ese pulso en una línea tan difusa como la de Cassidy/Pamela no creo que sea fácil. El personaje, de alguna forma, resulta reconocible y creo que la clave está en que Marisa Tomei, sencillamente, interpreta a una persona. Marisa Tomei forever!

Sigue leyendo ‘The Wrestler: Microcrítica’


Puede que también te interese:

El curioso caso de Benjamin Button: Microcrítica

Muy bueno: Evidentemente, todo lo relacionado con la parte técnica. La insistencia de Brad Pitt por interpretar el personaje en las diferentes edades por las que pasa a lo largo de 80 años obligaba a los responsables de los efectos visuales, Digital Domain en este caso, a esmerarse para que resultase creíble lo que desfila ante nuestros ojos. Solo puedo calificar el resultado de sobresaliente aunque he de decir que en más de una ocasión la gran calidad del trabajo nos despista un poco dada la fascinación que nos provoca. En este aspecto, el de la fascinación, he de incluir también toda la recreración del Nueva Orleans de principios del siglo XX incluyendo decorados, FX y estilismo. Una delicia para los sentidos que refuerza ese envoltorio de cuento de hadas que destila la cinta en todo ese tramo.

Bueno: Se ha hablado mucho de la interpretación de Brad Pitt y estoy de acuerdo, en parte, en que dadas las dificultades que plantea al personaje, el actor ha sabido arreglárselas para componer un rol bastante homogéneo y sólido. Pero si he de destacar una de las interpretaciones de la película, y esto es una cuestión muy personal, destacaría por encima de todos, incluyendo a Cate Blanchett, el trabajo de Tilda Swinton, actriz que cada vez que veo en una película me gusta más. Cierto es que su peso en la trama y su tiempo en pantalla no es comparable al de los dos protagonistas, pero el calado que tiene el personaje, al menos en mí, supera con creces a los demás. Como digo, esto es algo muy personal pero me parecería injusto pasarlo por alto.

Regular: No puedo evitar ver una constante y clara intención en el discurso interno de la película. El tiempo, la muerte, la vejez son temas que se suponen desde el propio trailer y parece como si constantemente se quisiesen remarcar, más de lo debido, forzando la alegoría, tratando de que no pase desapercibida en ningún momento y formulándola, en ocasiones, de forma poco acertada. La metáfora repetida del ruiseñor llega a cansarme.

Mal: La película es larga, muy larga. Dos horas con cuarenta y cinco minutos es mucho metraje, aunque eso da igual. No me quejo, no se hace nada pesada, y de hecho creo que debería ser más larga. Conocidos son los problemas que Fincher tuvo con la productora que constantemente le imponía un montaje que acortase la película y que acabó con la marcha del director, con un “la montáis vosotros” y un sonoro portazo. La película era originalmente más larga y eso se nota. Hay tramas que no concluyen, historias que pierden sentido al no estar bien explicadas y personajes que parece que serán importantes y que, de repente, desaparecen. Además, hay un momento en el primer tercio aproximadamente, en el que los acontecimientos parecen acelerarse sin sentido. Esperaremos el montaje del director que nos llegará seguro en DVD.

Horroroso: Bueno, advierto que aquí voy a ser un poco duro. La película tiene un problema que afecta al resto. El personaje de Daisy no cae demasiado simpático, sobre todo en la parte de la adolescencia y juventud. Entiendo que esto está hecho así a propósito y a Blanchett se le reconoce el mérito pero a mi me pareció tan antipática que llegó a importarme tres narices lo que me estaba contando. Luego hay otra cosa. Ya me gustó poco en Los puentes de Madison, mucho menos en Titanic y tampoco me agradó demasiado en Big Fish: el recurso de viejo en el lecho de muerte/diario secreto que desvela una historia desconocida a sus descendientes y se nos muestra a los espectadores con flashbacks que se van alternando con los momentos de la actualidad. Lo siento, pero creo que es un recurso muy sobado y el carácter episódico que le da a la película me hizo odiar un poquito más a Daisy. Por último lanzo una pregunta al aire: ¿alguien me puede explicar por qué se enmarca el tramo del presente con el huracán Katrina de fondo? Es que no lo entiendo.


Puede que también te interese:

Los Cronocrímenes – Microcrítica

Muy bueno: Mientras veía la película no pude evitar acordarme del maravilloso cuento de Alfred Bester Los hombres que asesinaron a Mahoma en el que un científico brillante, un hombre que se rige por la lógica y la reflexión, construye, empujado por un sentimiento tan básico e irracional como los celos, una improvisada máquina del tiempo. Si bien en Los Cronocrímenes el protagonista es un tipo corriente, el desencadenante del viaje en el tiempo es, como en el cuento, un sentimiento básico, en este caso, la lujuria. Como en el cuento, lo importante de la historia no es el viaje en sí, ni la máquina del tiempo, ni la tecnología, ni las maravillas del avance de la ciencia, lo que importa es el personaje y lo que está ocurriendo con él y el impacto que supone en su cotidianidad un acontecimiento tan improbable como un salto temporal. Bien, en este aspecto, Nacho Vigalondo construye una historia que sigue a la perfección los parámetros clásicos de problema > solución > problema más gordo, que nos mantiene pegados a la butaca intentando adelantarnos a la acción, creyéndonos más listos que el personaje para finalmente descubrir que no, que no lo somos. La película sorprende con sus constantes giros, lo hace sin excesos y sin efectismos y nos hace pasar un buen rato contándonos algo muy raro de ver en cine en estos días, sobre todo por la seriedad, inteligencia y gusto con el que está hecho.

karra-y-barbara.jpg

Bueno: El pilar fundamental de la película es Héctor y el personaje requería un actor solvente. Karra Elejalde no solo aporta solvencia sino que consigue que Héctor resulte totalmente creíble. Interpretar a un tipo normal no debe ser nada fácil y Karra Elejalde lo consigue y hace que su evolución a lo largo de la historia sea orgánica y natural. Muy grande, de verdad.

Regular: Es una lástima que el resto de los actores, sin estar mal, no brillen tanto como Elejalde. Candela Fernández hace un personaje muy cortito que, aunque necesario, pasa bastante desapercibido. Lo mismo pasa con Bárbara Goenaga que, aunque no pasa nada desapercibida por motivos evidentes, es el detonante de la historia y poco más. Por último, Nacho Vigalondo, director de la peli, se queda con uno de esos personajes bombón y el viejo zorro se cubre las espaldas de cara a aquellos que pretendiesen criticar su interpretación con una estrategia perfectamente integrada en la historia que le exime de culpa y además resulta graciosa.

Mal: Me da la sensación de que la película ha sido pensada y repensada, que todo está demasiado calculado, demasiado cuadriculado. No me malinterpreten, no digo que eso sea algo malo y en una película en la que existen los viajes en el tiempo, si se quiere aportar verosimilitud, todo debe encajar, lo que digo es que hay ciertos momentos que, y solo es una sensación, veo las cosas algo forzadas. Por poner un ejemplo diré que me sorprendió ver la naturalidad que mostraba el personaje de Bárbara Goenaga ante la momia rosa, icono inevitablemente esperpéntico. Son nimiedades, pequeños detalles que me sacaban un poquito pero que realmente ni rompen el ritmo ni repercuten en el desarrollo de la película.

Horroroso: Pues, por supuesto, en esta parte debo anotar la tardanza del estreno. A estas alturas uno no es capaz de deducir que hubiese sido mejor, si un estreno hace un año con muchas menos expectativas del público o ahora cuando mucha más gente ha oído hablar de la cinta. Lo que está claro es que esa final de la Eurocopa, a pesar de las alegrías que nos haya reportado, ha sido un golpe de mala suerte para una película que merecía un estreno en unas condiciones mucho mejores, tanto de difusión como de distribución.

cuatro-puntos.jpg


Puede que también te interese:

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal: Microcrítica

Muy bueno: Para mí, lo mejor de la película son sus primeros cuarenta y cinco minutos. Nos encontramos con contrapicados, cenitales, panorámicas imposibles, peligros en primer y segundo plano, persecuciones, puñetazos sonoros, marcados acentos extranjeros, disertaciones sobre antiguos objetos de antiguas y desaparecidas civilizaciones, la universidad, la pajarita y las gafas de Indy, buen ritmo, buena acción, emoción, exageración, aventura en definitiva. Parece que Indy a ha vuelto.

indi4foto.jpg

Bueno: Evidentemente, han pasado casi veinte años y nos encontramos en los cincuenta. Al principio se hace raro ver a Indy rodeado de flamantes coches americanos, adolescentes excitados con el R’n'R y la guerra fría como telón de fondo, pero creo que se aprovechan bien los elementos históricos y culturales y, sobre todo al principio, se adaptan a lo que se nos está contando. El nacimiento de la ciencia ficción, la amenaza atómica, la caza de brujas, el espíritu consumista, la incursión de la televisión y otros electrodomésticos en el hogar, el cine de aventuras de la época y el nacimiento de la cultura teen se ven reflejados de una u otra manera en la película. No se si esto es bueno o malo pero creo que, sobre todo al principio, no molesta.

Sigue leyendo ‘Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal: Microcrítica’


Puede que también te interese:

3 días, el Apocalipsis íntimo

Algo está cambiando, o al menos eso me parece. Que en los últimos tiempos hayan salido a la luz en España proyectos como [REC], Los Cronocrímenes (que afortunadamente, tras dos años, se estrena el 27 de junio) o esta El verano de la roca, rebautizada después como 3 días, nos indica que, despacio y puede que muy moderadamente, la tendencia temática de nuestro cine está modificando una trayectoria que parecía inamovible. A lo largo de los años hemos visto cómo se estrenaban películas con elementos de terror, ciencia ficción o fantástico pero creo que nunca, tal como ahora me da la sensación que ocurre, había sido con cintas abiertamente de género. Zombies, viajes en el tiempo y meteoritos que amenazan con destruir el mundo nunca se habían usado en nuestro cine con semejante pretensión de contar algo de una forma seria y con respeto hacia el fantástico, hacia el cine y hacia espectador. Como digo, en los últimos tiempos hemos visto salir de las arcas de la producción patria películas como El laberinto del Fauno, La hora fría, La habitación de Fermat, El Orfanato o La caja Kovak, unas con resultados más afortunados que otras pero todas con propuestas que van más allá de lo que estamos acostumbrados a ver.

3-dias-eduard-fernandez.gif

3 días nos habla del fin del mundo, nos hace preguntarnos qué haríamos si nos enterásemos de que, en unas horas, un descomunal meteorito hará impacto contra La Tierra sin posibilidad alguna de sobrevivir. Pero no es “ese tipo de película”, no es Armagedon o Deep Impact, de hecho, 3 días empieza donde estas acaban, con un comunicado de los EEUU en el que informan de que todas las acciones que se han llevado para detener el asteroide han fracasado. Ese es el inicio de la película, una noticia en televisión vista por los habitantes de Laguna, un pueblo pequeño y pobre azotado por una intensa ola de calor. Desde el principio queda claro que no vamos a asistir a un espectáculo lleno de efectos especiales en el que un héroe salvará a la humanidad de tan funesto destino. Y es a partir de este momento que 3 días nos habla del fin del mundo, un fin del mundo íntimo, personal, ese fin del mundo de cada uno de nosotros. La alegoría está servida. Un personaje llamado El Soro se dirige desde algún lugar para destruir el núcleo familiar de Ale. O lo que es lo mismo, una fuerza destructora que amenaza al mundo.

Se nota que la película no ha contado con demasiado presupuesto pero la fotografía y el tratamiento de la imagen nos provocan una constante sensación de claustrofobia y opresión. Considero muy inteligente la idea de contar la película en un momento y lugar indeterminados que nos abren la puerta a un mundo bañado de un sucio pero contundente realismo mágico. La violencia es otro de los aspectos presentes en la película pero el director ha optado por sugerirla en lugar de mostrarla directamente evitando efectísmos a costa, seguramente, de algo más de intensidad. 3 días es una película arriesgada e inteligente y me da un poco de pena que se haya estrenado esta semana de final de mes en la que el sol aprieta y la gente no deja de pensar en el puente de la semana que viene.

MICROCRÍTICA

Muy bien: La original propuesta y la iniciativa de promocionar la película a través de los bloguers.

Bien: Victor Clavijo y Eduard Fernández, sin duda los que más punta le sacan a sus personajes.

Regular: Algunas partes dobladas se notan demasiado.

Mal: Una acusada falta de ritmo en la parte central de la película.

Muy mal: Que en una película que se llame 3 días resulte difícil determinar cuánto tiempo ha pasado en cada momento.

tres-gritoncitas.jpg


Puede que también te interese:



Página 1 de 212