Archivo de etiquetas de '80s'

Tron: La carrera de Lightbikes en papel

Allá en los ignotos años ochenta, la Disney intentaba convertirse en pionera de la animación digital, el diseño 3D y los entornos virtuales aplicados al cine con Tron, una película que vista ahora nos produce cierto rubor por lo ingenuo de las imágenes. Lo que es innegable es que Tron se ha convertido en una películilla con cierta gracia y que, como ejercicio de nostalgia para esas tardes lluviosas que a veces nos obligan a quedarnos en casa, no está mal.

Tron nos contaba una historia un tanto cogida por los pelos: un especialista en videojuegos, interpretado por Jeff Bridges, al intentar acceder al ordenador central de la empresa que le robó las patentes de sus juegos sufre un accidente que le transporta literalmente al interior de la computadora. Este argumento puede recordar en cierto modo a Matrix, (de hecho algunos consideran que Tron es la precursora de ésta) pero queda patente que la intención de los autores de la cinta es mucho menos alegórica.

Esta película cuenta con muchos fans y prueba de ello es el vídeo que os dejo abajo, en el que se recrea la famosa escena de las motos de luz, realizada por unos colegas franceses tan solo con papel de celofán y una cámara de fotos. Echádle un vistazo, está genial.



Puede que también te interese:

The King of Kong: En busca de la partida perfecta

Estoy teniendo una tarde rara, incluso desagradable, diría. Estos últimos días están siendo densos y tristes, encender la tele mirar durante un rato me provoca accesos de pena, de ira y de impotencia. Llegan noticias horribles, como casi todos los días, pero estas últimas semanas han sido muy intensas y la percepción del mundo a través de la tele no me relaja, al contrario.

Además, a pesar de que trato de creer que la mayoría de la gente es buena, comprensiva, coherente, inteligente, honesta, reflexiva, responsable y que tienen muchas más virtudes de las que aquí nombro y de las que se ve a simple vista, solo hace falta que te llegue una persona a gritos, solo una, y sin dejarte hablar, sin razonar, queriendo tener la razón e imponiéndola por narices, faltando al respeto pero pidiéndolo para sí, insultando, pontificando para que todo el mundo sepa que está ahí, exigiendo nombres y DNIs…, por UN-SIMPLE-HELADO, caigo otra vez en la duda y en la desesperanza. Es mi trabajo, lo sé, y tengo que “aguantar” estas situaciones pero, ¿realmente tengo que aguantar que me insulten por una nimiedad sin importancia que se soluciona antes de lo que se tarda en chascar los dedos? Está claro que existen personas cuyo concepto de las injusticias está absolutamente distorsionado.

Bueno, esto es un blog de cine, o pretende serlo, y no he empezado enfocando el tema demasiado bien, me temo. La cuestión es que esta entrada viene a cuento de que, intentando refugiarme en internet del mal rollo que esta situación me provocó y que aún me pesa, youtubeando me he dado de bruces con este trailer que no puedo dejar de publicar ya que me ha devuelto la sonrisa.

Imagen de previsualización de YouTube

Se trata de The King of Kong, un documental que según IMDb se estrenó el 28 de febrero y que cuenta el duelo entre Billy Mitchell y Steve Wiebe dos campeones del Donkey Kong original que tratarán de medir cual de ellos es el mejor en busca de la partida perfecta. Es lo más friki que he visto en mucho tiempo y lo más fascinante también. No tenía ni idea de que existiese tal película y espero que llegue a nuestras salas, o al menos a nuestras FNAC para poder verlo. Y a ustedes, ¿les gustaba el Donkey Kong?


Puede que también te interese:

DVD Kill The Video Star

Imagen de previsualización de YouTube

El vídeo, a diferencia del DVD que lo único que hizo fue heredar el espacio donde antes se encotraba este, nos acercó el cine a nuestros hogares. Los reproductores de vídeo marcaron un hito en lo referido a confort y ocio en casa y, según dicen, pusieron en peligro la producción cinematográfica de la década de los ochenta. Teníamos tres formatos, dos de los cuales, el mejor y el peor, fueron desterrados por el número dos, el VHS.

Todavía recuerdo el denso olor del ambientador del videoclub y cuando, hoy en día, huelo uno similar me invaden las imágenes de aquellas estanterías cargadas de películas cuyas portadas, la mayoría ilustradas a mano, ya me hacían viajar a mundos fantásticos e increíbles. Las carátulas enormes de plástivo negro, con su característico ¡ñiack! al abrirlas y la curiosidad de mirar la contraportada y ver de qué trataba la película y qué fascinantes fotos llevaría.

La era del vídeo enriqueció nuestro vocabulario con palabras como “Play”, “Warning”, “Eject” y, mi favorita, “Sinopsis”. Con lo fácil que era poner “Argumento” nos plantaban allá en lo alto “Sinopsis”, una palabra que para un niño de diez años, resultaba casi ominosa.

Es difícil olvidar cómo cada día se alquilaban películas (mi padre hasta las anotaba en una lista que ya quisiera recuperar hoy en día) y los fines de semana era la locura total. Era toda una fiesta ir al videoclub después del colegio y alquilar películas para todo el fin de semana. Recuerdo que cada uno podía elegir una y llegábamos a coger hasta seis o siete. Además, lo de socios del videoclub era algo totalmente estricto. Para ser socio tenías que aportar una película al club, con lo cual, te vendía una o te la dejaban en depósito. El caso es que nosotros éramos los dueños de Todos eran espías, película de la que no he encontrado ningún tipo de información en la red. Los créditos eran “las letras”, Clint Eastwood era Clin Estanfor, Silvester Stallone y Al Pacino eran el mismo actor y Chuck Norris y Bruce Lee eran mis héroes. Nunca olvidaré cuando los vi a ambos en El furor del dragón.

Luego estaba lo de grabar. ¿Hay alguien que no alucinase la primera vez que probó que, efectivamente, el vídeo grababa de la tele? Era algo desconocido hasta el momento y la sensación que me produjo al darle al play fue la de un intenso déj vu que se podía usar a mi antojo. Era como viajar en el tiempo.

Ahora, el todopoderoso DVD, con sus extras y su gran calidad de imagen y sonido se pavonea de las gruesas cintas negras. Pero le llegará la hora, eso seguro, por ahí está acechando una cosa que se llama Blue Ray y que lleva escrita una palabra sinónimo de poder: Sony.

¿Qué anécdotas recordáis de los tiempos del vídeo?


Puede que también te interese:

El regreso de Los Cazafantasmas

Desde hace un tiempo se está viviendo un cierto revival de los ochenta y en el cine se ha podido comprobar con las nuevas películas de Rocky, Transformers, Rambo o La jungla de cristal. También hemos hablado aquí de los proyectos de las nuevas versiones de He-Man y Conan. Está claro que las dos dianas principales de este fenómeno son la nostalgia de aquellos que crecieron con estos iconos y la captación de las nuevas generaciones que de seguro engrosará el ya de por sí cargado censo de fanáticos de las diferentes franquicias.

Nadie que ronde la treintena puede negar que Los Cazafantasmas es una de esas películas que disparó hasta el infinito y más allá su imaginación infantil y con la que se rió, tembló y, sobre todo, disfrutó como el enano que era. Además, a pesar de su formato comercial y familiar, ha envejecido bastante bien y la seguimos disfrutando al estar llena de personajes, frases y momentos inolvidables. Pues bien, veintitrés años después Los Cazafantasmas vuelven, eso sí, en forma de videojuego. Vivendi ha firmado un acuerdo con Sony pictures para realizar el videojuego basado en la primera película. Parece ser que este videojuego saldrá en principio para Xbox 360, PlayStation 3 y PC y, más adelante, para PlayStation 2, Wii y DS. La pinta que tiene es bastante buena.

Imagen de previsualización de YouTube

Las ventas de este juego, las cuales considero prácticamente aseguradas, es posible que impulsasen el proyecto de una tercera película de la serie. El caso es que me suena algo de que Bill Murray rechazase algunos guiones al respecto y, si he de ser sincero, me gustaría que encontrase uno que le gustase y se pudiese realizar una tercera parte que arreglase un poco el estropicio de la segunda. No puedo ocultar la gracia que me hace imaginar de nuevo a Bill Murray y a los ahora orondos Dan Aykroyd y Harold Ramis, embutidos de nuevo en sus monos de trabajo. Quien sabe, puede que hasta saliera bien. De hecho, citando al Dr. Peter Venkman, “las flores no se han caído”.

Vía: Vida Extra

Puede que también te interese:



Página 2 de 212