Señoras y señores, he estado de vacaciones pero ya he vuelto. Se conoce que cuando pillo unos días libres para desconectar desconecto hasta del blog (los blogs, en realidad) y les aseguro que, aunque antes me salía la vena neurótica y empezaba a comerme el tarro con que si la gente se iba a olvidar de mi y rollos de esos, ahora me sienta la mar de bien este descanso de la red.
En fin, hoy que es el primer día que trabajo he decidido hacer una entrada en Antiegos y, a pesar de que hay cosillas de actualidad, no me apetecía mucho repetir alguna de esas noticias que están ya publicadas en todos los demás blogs de cine y seguramente mejor escritas que en este (sí quisiera hacer constar que me he enterado del fallecimiento de Maurice Jarre y me ha dado mucha pena). No, me apetecía empezar con algo ligero y qué mejor que un corto, como a mi me gusta. Además es un corto corto, de tres minutos, y de esos de terror, para ver con las luces apagadas. Me lo recomendó Chema y la verdad es que me ha gustado mucho. Puede que no sea original, puede que la historia sea simple, pero hay que ver como pone los pelillos de la nuca. Aquí se lo dejo, sin más explicaciones, para que lo disfruten todo lo que puedan.
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