Archivo de la Categoría 'Reflexiones'

Reflexiones anormales (V)

Tal como escribo en Actualidad Cine, ayer, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) mandó una carta a la ministra de Cultura Carmen Calvo en la que le solicitaba, resumiendo, que se tomasen medidas en cuanto al consumo de tabaco en las películas ya que el humo en la pantalla induce, sobre todo a los jóvenes, a fumar.

Aquí viene mi reflexión. ¿Esta medida sería un remedio verdaderamente eficaz contra del consumo de tabaco? Si el hecho de que los personajes de las películas fumen influye en el consumo del espectador ¿de qué forma influye el uso constante de las armas y la violencia, la actitud agresiva, irónica, manipuladora y malvada en definitiva de los malos en las películas, el uso indiscriminado de los dramas más descarnados con personajes depresivos, histéricos y/o lunáticos, las historias con personajes frívolos, vacíos o con intereses absurdos o ridículos? ¿Invita el drama a la depresión, la risa a la neurósis, la fantasía a la locura? ¿Pero es que nadie ha oído hablar nunca de la suspensión de incredulidad?

Si esto fuese así, yo mismo estaría blandiendo hachas, me habría vuelto heroinómano, cocainómano y fumador de opio, vería gremlins por todas partes y sin duda me habría lanzado desde un edificio con la esperanza de poder volar o de que algún superhéroe me rescatase. ¿Soy el único al que todo esto le parece exagerado e incluso ridículo? Si es así lo más probable es que el cine me haya influido de mala manera y cabeza esté llena de metros y metros de celuloide en lugar de sesos.

Señores del CNPT, imagino que existen muchas maneras por las cuales una persona puede llegar a fumar y no digo yo que el cine no influya pero, sinceramente, creo que cuando se entra en una sala de cine lo único que uno quiere es transportarse a la vida de otras personas durante dos horas, de otras personas que se disparan, que traman intrigas e intrigan tramas, que viven aventuras, que viajan a lugares lejanos y misteriosos, que mueren en manos de un horrible monstruo… Ah, y sí, que fuman. Si la película es buena, durante esas dos horas, usted ni se acordará del tabaco y mucho menos si no ha fumado nunca.


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Crónica marciana: Antiegos estuvo en los premios 20blogs

Después de descansar un poco unos días y sufriendo todavía los efectos de la refrescante ronda de mojitos de anoche, decido levantarme del sillón y ponerme con la prometida crónica marciana de lo que fueron los premios 20blogs para nosotros.

11:00: Ruth y yo cogemos el tren en Alicante, todavía con algo de sueño (nuestros biorritmos seguían en el horario marcado por nuestros trabajos nocturnos) a pesar del café cortado que nos tomamos en la estación. Si no llega a ser por la amorosa amabilidad de Las Ruvis, Ruth no habría podido venir ya que las invitaciones eran para una sola persona.

14:00: Mientras espero que me sirvan los bocadillos (sorprendentemente ricos, por cierto) de jamón y queso en el vagón cafetería escucho una peculiar conversación sobre Marta Sánchez entre dos pasajeros apoyados en la barra. La voz de uno de ellos me suena y al girarme veo que son dos conocidos periodistas que hablan de los famosos. “Yo he entrevistado a unas 600 personas y, si te digo la verdad, de todos ellos sólo ocho o diez me parecen gente verdaderamente interesante. El mundo está lleno de gilipollas.”, dice uno al otro.

16:00: Llegamos a Madrid. De Chamartín al metro. Salimos por Santiago Bernabeu y en cinco minutos andando llegamos al hotel. Allí, como es costumbre, nos hacemos las fotos chorras. Nos tomamos otro café y decidimos ir a ver dónde está Négone y, de nuevo andando, llegamos en otros cinco minutos. Aprovechamos para hacernos unas fotos ahora que todavía no hay nadie por ahí. Un paseito por la zona para hacer tiempo. No puedo evitar el complejo de Paco Martínez Soria.

19:15: A las siete abren Négone pero decidimos llegar con un poco de retraso. No nos apetece ser los primeros que llegan y, de hecho, no lo somos. El interior del recinto está ya bastante lleno. La seguridad en la puerta me resulta un tanto exagerada. Un gorila nos dice que nos quedemos a un lado. Después llega un señor mayor con su invitación y el gorila le grita que se aparte “¡¡¿no ve que estos señores están primero?!!”, refiriéndose a nosotros. Qué mal rollo.
Nos piden la invitación, la recortan y nos dan una funda de acreditación, un programa del acto y una camiseta. Me imaginaba que el sitio era más grande pero resulta ser bastante pequeño. La gente está conectada a los ordenadores del cíber. Nos acercamos a una barra y pedimos un refresco. Nos hacemos unas cuantas fotos más y nos damos una vuelta. Me hace mucha gracia como la gente se cruza intentando leer las acreditaciones para descubrir que blogger tiene delante. Yo sospecho de uno pero, a pesar de las insistencias de Ruth, no le digo nada. Nos cruzamos y los dos nos miramos de reojo.
Vemos que hay una pared con los nombres de todos los participantes del concurso. Le hacemos fotos a algunos de los que nos visitan y a los que nos hace ilusión encontrarnos allí.

19:45: El acto comienza un poco tarde pero enseguida se ponen las pilas y le meten una caña terrible. Presenta Hernán Zin, habla Arsenio Escolar y se empiezan a dar los premios casi cinco minutos antes de lo programado. Mejor Blog de actualidad se lo lleva Mala prensa, Mejor blog de ciencia y medio ambiente recae en Fogonazos. Le toca el turno a Mejor blog de cine. Lo cierto es que yo no recuerdo nada. Afortunadamente, Ruth graba el momento con la cámara de fotos. Esto es lo que ocurre:


Entre el aturdimiento veo que el blogger del que sospechaba antes se me acerca, me abraza y me dice “enhorabuena, Jos”. Estaba en lo cierto, era el blogger que yo creía que era, al que conozco y admiro desde que empecé en esto pero que nunca había tenido el gusto de ver en persona. La alegría es inmensa. Sé que muchos querrán saber quién es pero me reservo su derecho a la intimidad.

Mientras Ruth envía sms’s de forma compulsiva yo me acerco a un ordenador y pongo la mini entrada de abajo. Ángela, a la que tampoco conocemos en persona, me manda un mensaje al móvil en el que me dice que está pegada a la barra naranja. Vamos para allá y yo, como un relámpago me dirijo a una chica que está apoyada allí. Afortunadamente aplaco la iniciativa y desde un poco atrás grito ¡¡Ángela!! y Ángela se gira desde otro sitio. Nos tomamos algo con ella y vamos un momento al hotel a dejar las cosas. El trofeo destiñe y me dejo la camiseta hecha un Cristo.
Los chicos de Mobuzz.tv me hacen una entrevista de la que, afortunadamente, solo ponen un trocito en su web ya que me preguntan una cosa de la que no tengo ni idea y yo voy y la respondo igualmente.

21:00: Cuando volvemos, Ángela nos presenta a El hombre invisible con el que compartimos todo tipo de datos frikis, curiosos, divertidos y cualquier tipo de información innecesaria que tenemos en nuestras cabezas. Todo ello alternado con cerveza y el muy variado y rico catering que se sirve y del que nos atiborramos, yo al menos. En el momento en que uno de los camareros se me acerca con otra bandeja y siento una náusea, decido que es el momento de dejar de comer.

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En el transcurso de la noche conozco a unos cuantos bloggers como a los chicos de Pezones blancos, a las simpáticas bloggeras de ByTheWay.Tv, a MacCano o a Scari Wó. Cargado de cerveza y canapés llego a la conclusión de que, si bien es probable que no haga falta ser una buena persona para hacer un buen blog, es indispensable serlo para ser un buen blogger.

23:45: Decidimos que no nos apetece entrar en el juego de la cárcel futurista y nos vamos al hotel con la dicha de haber compartido unas horas estupendas con una gente estupenda.

Al día siguiente:

08:30: Nos dirigimos al metro en el que cogemos un ejemplar del 20 minutos. En la portada la foto de los ganadores. Al entrar al metro, con el trofeo en la mano y la misma ropa que en la foto, me quedo aterrorizado al ver que casi todo el mundo lee el 20 minutos. Algunos me miran, no se si por la foto o porque llevo la bragueta bajada por las prisas.

Entrevista a Josmachine en 20 minutos


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Reflexiones anormales (IV)

Vale, puedo entender que a cualquiera se nos puede olvidar apagar o silenciar el móvil antes de entrar en la sala de cine. Puedo comprender que, si proyectan un spot en el que se pida al público que apague o silencie el teléfono durante la proyección, alguien pueda llegar tarde o incluso llegar a creer por uno de esos extraños malabrarismos de la mente que ya lo había silenciado. Eso puede pasar.

Lo que no puedo llegar a explicarme por más que lo intente es que, cuando a alguien le sueña el móvil en mitad de la proyección, al rato, le suene a otra persona. Es decir, ¿no es ese suficiente aviso para que te acuerdes de que TÚ TAMPOCO HAS SILENCIADO EL MÓVIL? Pero es que aún hay algo peor: ¡¡¡QUE LE SUENE A LA MISMA PERSONA DOS VECES O MÁS!!!

Sub-pregunta:

¿De verdad crees, hijo de mi vida, que si mantienes la conversación telefónica en mitad del pasillo o la escalera del patio de butacas, ya no molestas? Mira, dos cositas. Una, si gritas porque no oyes una leche, tchs, eso molesta. Y dos, cuando te quedas de pie en mitad de la escalera no te vuelves invisible, las butacas están dispuestas para que desde todas se pueda ver la pantalla.

Aquí dejo un vídeo que explica lo molesto que resulta interrumpir algo por una llamada y que deberían ponerlo en todas las salas de cine y teatro del mundo entero de la vida.

Imagen de previsualización de YouTube
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Reflexiones anormales (III)

¿Porqué cuando una película nos gusta mucho, mucho, mucho y alguien la critica despiadadamente, nos sienta tan mal? Incluso cuando los razonamientos de la otra persona son meditatos, inteligentes y lógicos, no podemos evitar (al menos yo) sentirnos atacados en algo que consideramos nuestro. No me imagino cuando le pase a alguien que, de verdad, ha hecho una película.


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Reflexiones anormales (II)

Me pregunto qué es lo que motiva que, esa persona que se sienta detrás de ti en el cine (y que, al ver que no calla durante toda la proyección ha hecho que agotes todos tus chasqueos, siseos y carraspeos) te insulte totalmente ofendida cuando tú, intentando ser lo más amable posible, le pides que guarde silencio.

¡¡Pues mire señora, hija de eso lo será usted, que a mí mi madre me enseñó a guardar silencio en el cine, no por nada, si no por respeto a todos los demás espectadores, aunque haya algún tocapelotassinpelotas que no se lo merezca!! ¡¡Coño!!


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