Pues parece que a partir de este viernes, al menos aquí en España, sí. Y digo aquí en España porque como bien es sabido este mismo viernes día 27 de junio, POR FIN, y tengo escribirlo así en mayúsculas, se estrena Los Cronocrímenes. La cuestión es que tras, no sé, ¿dos años? este estreno se ha convertido en un acontecimiento, como mínimo, para los que hemos seguido el proceso de la película desde el blog de su director, Nacho Vigalondo, y a través del constante frú frú que ha tenido en la red.
Hemos sabido que gracias a la nominación al Oscar de 7:35 de la mañana se daba el visto bueno para el rodaje la película, nos enteramos de que un vendaval se llevó volando parte del decorado y casi a algún miembro del equipo. Vimos como aparecían los primeros carteles y aquel trailer montado con nocturnidad que nos mostró las primeras imágenes en movimiento. Supimos que la película entusiasmaba ahí fuera y que conseguía premios como el del Fantastic Fest. Fuimos testigos de cómo se vendía en el extranjero y flipamos cuando supimos que se rodaría una versión yanki escrita nada más y nada menos que por el guionista de Hijos de los hombres. Y la película no se estrenaba aquí.
Imagino que si Nacho hubiése tenido la oportunidad de viajar en el tiempo al futuro y ver el estreno sin haber rodado un solo plano habría alucinado con la lejanía de la fecha y con el hecho de que su película, que además de ser de ciencia ficción seguro que es muy personal, había aprendido a gatear antes que a andar, a hablar idiomas y a conocer gente molona. Los Cronocrímenes, el juego se ha convertido en todo un acontecimiento y en un precedente en esto de la promoción de una película. Y la película sigue sin estrenarse.
¿Existen las momias rosa? Absurda pregunta que me ha asaltado y que, por asociación mental me ha llevado a pensar en que, quizá Blake Edwards hubiese hecho algo con semejante título. El entusiasmo del inminente estreno unido a ese pensamiento me han empujado a diseñar este mashup entre Saul Bass y nuestro Vigalondo.Por cierto, les recomiendo la entrevista hijaputa que le ha hecho otro crack como Chico Santamano. Nos vemos este viernes en el cine, o eso espero.
Puede que también te interese:




Mi afición por las revistas de cine empezó en el año 1989 cuando, seducido por la promesa en portada de un increíble monográfico sobre Batman, “50 años de Batmanía”, tuve que convencer a mi padre para que me dejase las 350 pesetas que creo que costaba y así hacerme con mi primer Fotogramas. Recuerdo la avidez con la que consumí el contenido de aquella revista. Era una revista pesada, con muchas páginas, mucho texto, muchas fotos y una ingente cantidad de datos que, a partir de ese momento, empecé a guardar en mi cabeza con la clara intención de usarlos, entonces sin saber exactamente de qué manera. Aquel Fotogramas nº 1756 me descubrió, además, La broma asesina, cómic que con el tiempo se convertiría en uno de mis favoritos y que fue el que me empujó a buscar otro tipo de tebeo, uno que, hablase de superhéroes, de monstruos o de lo que fuera te trataba como una persona inteligente y adulta. El número de octubre de 1989 fue la primera revista de cine que me compré pero ni mucho menos la última y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta de que aquella revista produjo un “click” en mi cabeza despertando mi interés por el cine mucho más allá de la afición de un mero espectador.






Vuestros comentarios