Archivo de la Categoría 'Reflexiones'

Up: Nuevo y más largo trailer

En cierta ocasión, saliendo del cine, me encontré de frente con Rafa, un antiguo compañero de colegio que, ante mi sorpresa, se abalanzó a saludarme con los brazos abiertos y con pasión desproporcionada se interesó por cómo me iba la vida. Mantuvimos una de esas conversaciones en las que uno  permanece en silenciosa perplejidad mientras el otro  intenta demostrar, de forma quizá demasiado obvia, que ya no somos niños, que hemos crecido y que como adultos hemos madurado tanto que nuestros antiguos profesores quedarían asombrados ante tal estampa. Yo, que me vanaglorio de ser una persona de natural poco rencorosa, decidí no prestar atención al subtexto del monólogo de Rafa y me convencí de que la ecuación que él y yo formábamos en el pasado, esa en la que él daba las collejas y yo las recibía, por fin, se había despejado. Curiosamente, al final de la conversación, Rafa la cagó del todo. ¿Qué película has visto?, me dijo con una complicidad que yo no entendía. Toy Story, ¿la has visto?, repliqué emulando su tono. De repente pasó algo, su rostro de adulto recuperó las facciones de un matón de trece años y me dijo, ¿Toy Story? ¿La de dibujitos? Pero si eso es de niños. En ese momento quedó claro que, en realidad, ninguno de los dos había cambiado demasiado y, de alguna manera inexplicable, ese pensamiento me reconfortó.

Up, es la última película de Pixar y nos cuenta la historia de Carl Fredricksen, un hombre de 78 años que un buen día decide atar cientos de globos a su casa y viajar por el cielo hasta las selvas de Sudamérica. No viajará solo ya que Russell, un niño setenta años más jóven que él, se convertirá en su polizón sin proponérselo.

¿Se puede considerar Up una película para niños? Probablemente, Rafa respondería  que sí y de alguna manera yo estoy de acuerdo. Pero, ¿es ese un motivo para no ver una película que a todas luces será emocionante, divertida y estimulante?

Rafa, yo no soy nadie para decirte qué es lo que tienes que ver (sobre todo porque me temo que tus collejas me dolerían más hoy en día ), pero sí te diré que si escarbas un poquito por ahí dentro, solo un poco, descubrirás que ese pequeño Rafa sigue ahí y que es capaz de emocionarse exactamente igual que hace veinte años. Otra cosa, no todas las películas de “dibujitos” se hacen para niños y  por eso te animo a que veas, por ejemplo, esta, esta, esta, esta, esta o esta, que, además, es española. Y debo reconocer una cosa, Rafa, hace tiempo creía que yo era el pollo raro del corral, al que, a pesar de seguir cumpliendo años, le seguían gustando los dibujos, los tebeos y los videojuegos. Felizmente, hoy me doy cuenta de que lo raro sería renunciar a todo ello.

Vía trailer: Actualidad Cine

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El Frigurón del Dr. Manhattan

Picha, polla, cipote, plátano, verga, churra, mango, pistola, trabuco, cimbrel, falo, pito, trompa, nardo, pepino, minga, pijo, tranca o nabo son algunos de los sinónimos de pene que, así de repente, me vienen a la cabeza. Hay muchos más, estoy seguro, y seguro que ustedes, estimados lectores, tienen en la cabeza alguno que falta en esta lista.
Me centraré hoy en un pene concreto, uno al que, dadas sus características, me referiré a partir de ahora como El Frigurón. Por supuesto, hablo del Frigurón del Dr. Manhattan, apéndice masculino que en estos días está teniendo una creciente popularidad gracias al estreno de Watchmen.

Por si algún despistado está leyendo esto, le contaré que Watchmen nos cuenta la historia de un grupo de superhéroes un tanto especiales entre los cuales está el Dr. Manhattan, fruto de un accidente que sufre el Dr. Jon Osterman cuando en un experimento de física nuclear es desintegrado para volver a reintegrarse poco después convertido en el superhombre azul. El Dr. Manhattan posee la habilidad de modificar la materia a nivel subatómico y puede ver el tiempo como un todo simultáneo. Estos poderes hacen que la guerra fría tome un nuevo rumbo ya que los USA tienen de su parte a la que es, probablemente, la mayor arma de defensa y ataque. Ah, y como curiosidad, es verdad, la mayor parte del tiempo el Dr. Manhattan está en bolas, como no podía ser de otra manera. Es una forma perfecta de mostrar su progresiva desconexión con el humano que una vez fue. Su inteligencia superior o su clarividencia convierten sentimientos como el pudor en algo ridículo. El director Zack Snyder luchó con uñas y dientes para que se respetase el desnudo total del personaje y para que se mostrase en pantalla con la misma naturalidad con la que aparece en el cómic. Para mí es algo que tiene mucho mérito pero viendo que no se deja de hablar de ello empiezo a preguntarme hasta qué punto no era otra estrategia más de marketing. “Tengo que admitir con humildad que no tiene nada que ver conmigo” dijo Billy Cudrup, el actor que interpreta a Jon Osterman, en una entrevista cuando por enésima vez se le preguntó por ello.

Todos sabemos que la mojigatería norteamericana puede alcanzar grados de la más inexplicable estupidez y cuando leo cosas como que “el gigante pene azul me hizo sentir incómodo” o que “dadas las proporciones más de uno puede sentirse inferior” me descoyunto de la risa. Me pregunto qué ocurriría realmente si existiese el Dr. Manhattan. Claramente sería una amenaza para cualquier país que no fuese EE.UU pero estoy casi convencido de que a los machotes norteamericanos les daría más miedo El Frigurón que la posibilidad de reventar en un millón de pedazos. Sabiendo esto, Snyder no podía dejar pasar la oportunidad de plantar la semilla de una polémica que finalmente no creo que llegue a tanto.

Una última pregunta para los que se escandalizan por el tamaño del Frigurón (a mi no me parece tan grande, la verdad): ¿si pudieses modificar la materia a tu antojo de qué tamaño te la pondrías tú?


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Quarantine, o cómo quitarle la gracia al original

Era de esperar y así ha sido: Quarantine no es tan solo un remake, es una copia descafeinada de [·REC] y es una muestra más de cómo la industria de Hollywood reclama películas extranjeras de mayor o menor calidad, las absorve y en su afán de llegar a su propio público evitando a toda costa cualquier choque cultural, las regurgita anulando cualquier personalidad y, en este caso al menos, rompiedo el sentido y la coherencia.

Considero [·REC] una estupenda muestra de cine de terror y su éxito se basa, creo, en la forma en la que se le muestra al espectador, ofreciéndole un espectáculo audiovisual que incide de forma directa en el aparato emocional más básico y transportándolo por la historia como en un tren de la bruja del que no puede escapar. Están presentes en [·REC] algunos de nuestros miedos más atávicos como el miedo a la oscuridad y a lo desconocido, la paranoia hacia las fuerzas de seguridad y, por supuesto, a los lugares encantados. Puede que la decisión de contar la película desde una cámara de vídeo no sea original -se ha hablado mucho de ciertas similitudes con The Blair Witch Proyect y las más nuevas Cloverfield y Diary of the Dead- pero sí es una decisión acertada. Balagueró y Plaza, con un envidiable sentido de la coherencia consiguen con esta decisión meternos el miedo en el cuerpo como hacía mucho que lo sentíamos en una sala de cine y eso es lo que cuenta. Quarantine obvia todo lo anteriormente dicho y hace que lo que en la original funciona de forma contundente se convierta en esta en un espectáculo ridículo, inverosímil y absurdo.

Evidentemente, este no es el primer caso de remake descafeinado, precedentes tenemos muchos, sobre todo de originales japoneses y coreanos como The Eye, o The Grunge (recozco que me gustó la adaptación de Dark Water), pero si hablamos de adaptaciones de películas españolas, que en definitiva son de las que más diferencias podemos apreciar, no puedo dejar de nombrar ese incompresible despropósito que es Vanilla Sky, derivado de la patria Abre los ojos, más sangrante todavía si vemos que fue dirigida por Cameron Crowe y que viene a demostrar que un reparto de estrellas y un presupuesto que multiplica el original no es en absoluto garantía de buen cine.

Por todo esto, rezaría si supiera hacerlo, para que el proyecto de remake de Los Cronocrímenes no se convierta una vez más en un desastre. En cualquier caso, todo esto tiene algo bueno: nos hace amar los originales todavía más , si es que eso es posible.


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Christmas Complaint, o como felicitar las fiestas de aquella manera

Christmas Complaint from Josmachine on Vimeo.

Aunque no lo crean no soy yo de esos que se matan por felicitar esta cosa que transcurre entre el 24 de diciembre y el 6 de enero, no, pero este vídeo, el segundo tras el del año pasado, es un intento por expresar que esta cosa, la navidad como la llaman algunos, puede servir para que me levante de mi apoltronamiento, deje de pensar durante un instante en el trabajo y les desee a ustedes, lectores y amigos, buenos deseos para estos días y los que vengan. Lo sé, emular a Annie Hall no es el colmo de la originalidad pero uno no da para mucho más y el jazz como sonido de fondo siempre se agradece. Espero que estén todos bien y que lo sigan estando y, ya saben, no intenten ser felices, seanlo de esa forma que ustedes saben serlo. Abrazos.


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Nuevo Viernes 13: Clip de los Scream Awards

Hay que ver ¿eh? Con todas las cosas horribles que han pasado en Crystal Lake Camp y no escarmientan, lo siguen abriendo, una y otra vez. Por que, vamos a ver, esta nueva versión, remake, dicen, cosa que ahora comentaremos, ya van doce contando ese crossover absurdo que fue Freddy vs. Jason. Debe ser que la serie es rentable, porque si no uno no se lo explica. ¿Qué nos vamos a encontrar en este Viernes 13? Creo que no me equivoco si digo que mutilaciones, sangre, sustos de esos con el ¡tachán! para que de más cosa, tias pechugonas corriendo y banándose en el lago y tíos con cara de tontos que nadie se explica cómo se las llevan al huerto. Ah, y una máscara de hockey sucia y putrefacta y un machete del copón. Y digo yo que estas últimas cosas van a ser las únicas que marquen alguna diferencia entre esta y otras películas del corte (festival del humor), que se van haciendo en los últimos años.

Y es que a mi no me parece mal la fórmula, la Friday the 13th original también fue duramente criticada allá en 1980 tanto por su violencia, como por su falta de historia y de pudor. Y puede que tuvieran razón, pero la peli tenía su cosa, ese aquel frío y oscuro de finales de los 70 que tenían las películas baratas. Y esa música… ¿Se puede recuperar eso? ¿Se puede reinterpretar? Es que lo que no me gusta esa manía de “versionear”. Qué pesadez ¿no? Ojo, y algunas de esas versiones, a mi juicio, se salvan, como Las colinas tienen ojos de Alexandre Ajá (personalmente creo que no era demasiado complicado superar el original) e incluso el Halloween de Rob Zombie ya que, de alguna forma, son verdaderas revisiones que exploran el original en busca joyas escondidas que recuperar.

Y ahora, dejen ustedes que sean mis prejuicios los que hablen: me da que esto va a ser una caca. Marcus Nispel ya nos ha demostrado anteriormente de lo que es capaz con El guía del desfiladero y ese otro remake de La matanza de Texas. Y para colmo detrás de todo esto está Michael Bay. Pero, al margen de eso, ¿es esto un remake? ¿En serio? ¿Un remake del original? Cualquiera que haya visto la película de Sean S. Cunningham sabe que no es posible. Yo creo más bien que es una continuación más y esa palabra, remake, es un reclamo para relanzar una saga que ya iba en picado. Cómo me hubiera gustado ver la versión que tanto suplicó hacer Tarantino.

Vía: Comingsoon

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