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Se vende DeLorean

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Bonito ¿eh? Para los despistados comentaré que es un DeLorean DCM-12 de 1981, el mismo modelo que se usó en Regreso al futuro. De hecho, este debe ser uno de los primeros que pisó una carretera ya que solo se fabricaron entre 1981 y 1983. Además, como curiosidad, es el único modelo que construyó la DeLorean Motor Company. Sus características más destacables son su carrocería plateada de acero inoxidable y, por supuesto, sus puertas de ala de gaviota. Es un coche pesado, clásico y algo rudo, pero no deja de ser una belleza. Al parecer solo se fabricaron unos 8500 que se vendían a unos 28.000$, o sea, más de tres millones de la época. Una pasta, vamos.

Bien, pues haciendo el idiota en Ebay.com no se me ha ocurrido otra cosa que escribir en el buscador “DeLorean”, ¿y qué creen que me ha salido? Pues sí, la joya de la foto, esa misma, además. Sí señores, en Ebay, un tal Hcloud13 vende su DeLorean DCM-12 color plata de seis cilindros, motor de gasolina, cambio manual, aire acondicionado, reproductor de CDs y 31.021 millas (casi 50.000 kilómetros) recorridas. Y lo hace por 14.000 dólares, o sea 8.838 €, o sea ¡¡1.470.519 pesetas!! Pero si yo me compré un Fiat Punto en el año 1995 que me costó 1.500.000 de pesetas ¡y no tenía ni aire acondicionado!

Vale, de acuerdo, ya me calmo, pero es que mi fetichísmo y mi afán consumista se alían y me las hacen pasar canutas. Me conformaré por ahora con la réplica en metal que tengo de Regreso al futuro. También mola, joer. Por cierto, si alguien está interesado en comprarlo, estará a la venta en Ebay hasta el viernes 11 al mediodía. Lástima que el vendedor no lo venda fuera de USA.

Ah, y aquí tienen fotos y aquí un vídeo en el que el dueño presume de carro.


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Hablemos de revistas (I)

Acabo de tomar una decisión, sí ahora mismo, justo antes de ponerme a escribir esta entrada: no voy a volver a comprar más revistas de cine. Evidentemente, esta afirmación tan rotunda significa que hasta el momento he comprado revistas de cine y que ha pasado algo que me ha hecho cambiar de opinión respecto a ellas.

Bien, pues sí he cambiado de opinión, pero no ha sido un cambio de la noche a la mañana, se ha ido gestando durante años en los que mes a mes la información efímera de los estrenos se ha ido haciendo más irrelevante y carente de interés. No me apetece, sin embargo, liarme a explicar los motivos de mi decisión, al menos los que tienen que ver directamente con las publicaciones. No quiero hacer una crítica de lo que me parece mal y lo que me parece peor o de cómo han ido cambiando a lo largo de los años. Si quisiese hacer una queja formal se la haría a ellos directamente, aunque, de todos modos, para qué. Uno de los motivos (personales) que encuentro para dejar de comprar revistas es que con Internet estoy más que servido casi en tiempo real. Cuando empecé a comprar las revistas, aparte de carecer de la opción internetera, mi formación cinéfaga prácticamente acababa de empezar y cualquier dato que entrase por mis ojos era nuevo y excitante. Hoy en día, diecinueve años después, mis intereses son muy diferentes.

mi-primer-fotogramas-2.jpgMi afición por las revistas de cine empezó en el año 1989 cuando, seducido por la promesa en portada de un increíble monográfico sobre Batman, “50 años de Batmanía”, tuve que convencer a mi padre para que me dejase las 350 pesetas que creo que costaba y así hacerme con mi primer Fotogramas. Recuerdo la avidez con la que consumí el contenido de aquella revista. Era una revista pesada, con muchas páginas, mucho texto, muchas fotos y una ingente cantidad de datos que, a partir de ese momento, empecé a guardar en mi cabeza con la clara intención de usarlos, entonces sin saber exactamente de qué manera. Aquel Fotogramas nº 1756 me descubrió, además, La broma asesina, cómic que con el tiempo se convertiría en uno de mis favoritos y que fue el que me empujó a buscar otro tipo de tebeo, uno que, hablase de superhéroes, de monstruos o de lo que fuera te trataba como una persona inteligente y adulta. El número de octubre de 1989 fue la primera revista de cine que me compré pero ni mucho menos la última y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta de que aquella revista produjo un “click” en mi cabeza despertando mi interés por el cine mucho más allá de la afición de un mero espectador.

He comprado Fotogramas durante estos diecinueve últimos años, mes a mes, puede que tan solo con un parón durante una época en la que le puse los cuernos con Cinemanía. Después, en uno de los absurdos más alucinantes del mundo, empecé a comprarlas las dos poniéndome de excusa que así podía contrastar las información. Ay, que tiempos tan ingenuos aquellos. Haciendo una sencilla multiplicación compruebo con horror que he comprado en mi vida mucho más de 200 números de Fotogramas. Si la revista hubiese costado 350 pesetas durante todos estos años me habría gastado unas 70.000 pesetas. Soy perfectamente consciente de que son cifras a la baja porque ni Fotogramas ha mantenido los precios ni yo he comprado tan solo 200 ejemplares. De cualquier manera, estoy seguro de que me ha enriquecido mucho más de lo ahora conscientemente soy capaz de vislumbrar.

El próximo día les hablaré de la felicidad que me aportó Ediciones Zinco a principios de los noventa con unas publicaciones que aún hoy me parecen geniales.

Continuará…



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¡¡¡La piratería es un delito del copooooón!!!

¿Conocen ustedes esos ilusos e insultantes spots que nos ponen antes de las películas en los cines y en los DVDs? Claro que sí, como no. Pues como las autoridades competentes sigan con ese grado de estupidez y demagogia puede que lleguemos a esto:

Imagen de previsualización de YouTube
Vía: Comments de La tele que me parió

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Tron: La carrera de Lightbikes en papel

Allá en los ignotos años ochenta, la Disney intentaba convertirse en pionera de la animación digital, el diseño 3D y los entornos virtuales aplicados al cine con Tron, una película que vista ahora nos produce cierto rubor por lo ingenuo de las imágenes. Lo que es innegable es que Tron se ha convertido en una películilla con cierta gracia y que, como ejercicio de nostalgia para esas tardes lluviosas que a veces nos obligan a quedarnos en casa, no está mal.

Tron nos contaba una historia un tanto cogida por los pelos: un especialista en videojuegos, interpretado por Jeff Bridges, al intentar acceder al ordenador central de la empresa que le robó las patentes de sus juegos sufre un accidente que le transporta literalmente al interior de la computadora. Este argumento puede recordar en cierto modo a Matrix, (de hecho algunos consideran que Tron es la precursora de ésta) pero queda patente que la intención de los autores de la cinta es mucho menos alegórica.

Esta película cuenta con muchos fans y prueba de ello es el vídeo que os dejo abajo, en el que se recrea la famosa escena de las motos de luz, realizada por unos colegas franceses tan solo con papel de celofán y una cámara de fotos. Echádle un vistazo, está genial.



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New Line Cinema cierra el chiringuito

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Recuerdo a la perfección la primera vez que vi el logo de New Line. Yo tenía once años y fue una noche en que mis padres me abandonaron a mi suerte con los hijos de unos amigos mientras ellos se iban por ahí de parranda. Estos “amiguitos”, gemelos para más inri, eran un par de años mayores que yo y, mientras yo todavía era un niño, ellos iban entrando en la pubertad, evolucionando de niños traviesos a adolescentes directamente gamberros.

Esa noche, tras despedirnos de nuestros respectivos padres con sonrisas y besos, la promesa de una noche divertida con la entonces de estreno en los videoclubs, Loca Academia de Policía, se transformó en una velada de terror al desvelarse la horrible verdad: en secreto, los gemelos malvados (y es que estos eran malvados los dos) habían alquilado en secreto Pesadilla en Elm Street, una película de la que no había oído hablar pero que me ponía los pelos de punta tan solo de oír el título. Tuve la certeza de que el visionado (obligado) de la película iba a estar acompañado de constantes sustos y bromas por parte de los gemelos. Nunca olvidaré la imagen del logo de New Line Cinema girando en la pantalla, invitándome a una sesión de miedo. De hecho, siempre lo he relacionado con esa película y aquella noche, incluso hoy en día.

Ahora New Line cierra, o mejor dicho, es absorvida por Warner al parecer por las enormes pérdidas que les ha supuesto La Brújula Dorada. La verdad es que me da lástima ya que lo más friki que hay en mí puede que esté directamente relacionado con algunas de las películas que salieron de allí, como Critters, Las Tortugas Ninja, La Máscara, Dos tontos muy tontos, Austin Powers, Dark City o, por supuesto El señor de los anillos. Pero es que, además de estas películas, New Line tiene en su haber enormes obras como Glengarry Glen Ross y Algunos hombres buenos, las dos de 1992, Se7en, Pleasantville, American History X o Magnolia. Ahora El hobbit vuelve a quedarse en standby, Sexo en Nueva York tendrá que cambiar los carteles y el remake de Viernes 13 sacarse las castañas del fuego. Seguro que no hay problema.

Vía: Las horas perdidas 

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