El año pasado en estas fechas escribía un post que se titulaba “Como seducir a un jurado de cortometraje” en el que hacía unas cuantas observaciones acerca del cortometraje de guerrilla por si pudieran servir para que quien quisiese hacer un corto y presentarlo a festivales tuviese más posibilidades de pasar la criba de selección, la más dura del proceso.
Y es que llegar a calificación no es nada fácil, lo digo con conocimiento de causa. Precisamente esta misma mañana he tenido la puesta en común como jurado de selección de vídeo. Este año hemos visto bastantes menos cortos que el año pasado, cosa que es un alivio la verdad, pero aún así han sido muchos. Muchísimos. Supongo que en cada certamen se hace de forma diferente pero, si me lo permitís y os apetece, os voy a explicar cómo funciona la cosa en este y así os hacéis una idea del mecanismo interno de este tipo de festivales.
La recepción
Lo principal es que, evidentemente, el jurado reciba los trabajos. Antes, cuando el vídeo llegaba en cintas era mucho más difícil pero desde que comenzara la era digital la cosa ha cambiado bastante para bien, afortunadamente. Una empresa contratada por el festival se encarga de recopilar en DVD los cortos que van llegando cada semana. El jurado los recibe acompañados por las fichas de los cortometrajes incluidos en las que figura el número de registro, el formato en que está grabado, el formato en que se presenta, la categoría a la que se presenta, las fichas técnica y artística, la sinopsis, los premios que ha recibido y un apartado para observaciones. Además de estas fichas llegarán otras en las que solo aparece el título, el director, la duración, el formato, la ciudad y un hueco para la nota que debe ser entre uno y cinco. Entonces empieza la fiesta.
La calificación
Las primeras semanas están bien, el jurado empieza a puntuar mientras el plazo de recepción sigue abierto. Con una media de treinta y cinco cortos por DVD y semana no hay problema, saliendo a unos cinco por día se pueden ver tranquilamente después de trabajar y los fines de semana. Es fácil ir al día y todavía queda bastante hasta la puesta en común. A medida que la fecha de finalización del plazo se acerca empieza la avalancha de cortos hasta el punto de que en las dos últimas semanas llega la mitad del total de los cortos recibidos. Eso quiere decir que si tienes siete semanas para puntuar te llegan cinco deuvedés las primeras cinco semanas y otros cinco las dos últimas. Por eso yo siempre recomiendo que si vas a enviar tu corto a un festival lo hagas cuanto antes ya que las primeras calificaciones suelen ser más generosas. Una vez vistos hay que pasar la puntuación a un nuevo listado en el que aparecen todos los cortos y que será el que se use en la puesta en común. Es habitual que al pasar la nota a este listado algunas puntuaciones varíen, para bien o para mal, ya que la perspectiva que se tiene tras ver todos los cortos hace que el criterio cambie un poquito.
La puesta en común
En la puesta en común el jurado se reúne con un responsable del festival, una persona de la empresa que gestiona el evento, representantes de las empresas que patrocinen el certamen si es que las hay y, en algunos casos, un notario. Tras sumar las calificaciones se contabilizan los trabajos que son seleccionados con máximas de puntuación. Es decir, si las puntuaciones son entre uno y cinco y hay, por ejemplo, cuatro miembros de jurado, primero pasan los cortos con 20 puntos. Si no son suficientes (nunca lo son), se sigue con los de 19 y así progresivamente hasta cubrir el tiempo de proyección que el festival otorga al vídeo. Con esta fórmula suelen salir entre 25 y 30 cortos seleccionados. Estos cortometrajes son los que verá el jurado de calificación para determinar qué premios salen de estos cortos.
Yo reconozco que lo paso bastante mal, sobre todo las últimas semanas, pero luego, cuando ves qué cortos han sido seleccionados sientes satisfacción, al menos yo la siento, ya que te da la sensación de que ha pasado lo mejor de lo recibido. Es inevitable que algún corto que te gusta no pase, pero es que son muchos y el criterio de los distintos miembros del jurado no siempre coincide.
Creo que este año hay unos cuantos cortos buenos, algunos excelentes y al menos dos que son muy buenos. Por cierto, hablando de cortos buenos, hace unos meses hablaba en esta entrada de El ataque de los robots de Nebulosa-5, el cortometraje de Chema García que había ganado la Mostra de Cinema Jove d’Elx y que no podía postear ya que no estaba en la red. Pues cual ha sido mi sorpresa al descubrir hace un rato que ya se puede ver y dado que me parece un excelente trabajo termino este post compartiéndolo con vosotros. Si os apetece también podéis pasaros por el sitio oficial del corto. Que lo disfrutéis.
Tags: Cortos, Festivales, Guerrilla, VídeoPuede que también te interese:

Mi afición por las revistas de cine empezó en el año 1989 cuando, seducido por la promesa en portada de un increíble monográfico sobre Batman, “50 años de Batmanía”, tuve que convencer a mi padre para que me dejase las 350 pesetas que creo que costaba y así hacerme con mi primer Fotogramas. Recuerdo la avidez con la que consumí el contenido de aquella revista. Era una revista pesada, con muchas páginas, mucho texto, muchas fotos y una ingente cantidad de datos que, a partir de ese momento, empecé a guardar en mi cabeza con la clara intención de usarlos, entonces sin saber exactamente de qué manera. Aquel Fotogramas nº 1756 me descubrió, además, La broma asesina, cómic que con el tiempo se convertiría en uno de mis favoritos y que fue el que me empujó a buscar otro tipo de tebeo, uno que, hablase de superhéroes, de monstruos o de lo que fuera te trataba como una persona inteligente y adulta. El número de octubre de 1989 fue la primera revista de cine que me compré pero ni mucho menos la última y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta de que aquella revista produjo un “click” en mi cabeza despertando mi interés por el cine mucho más allá de la afición de un mero espectador.




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