Muy bueno: El diseño artístico. ¡Impresionante! Tim Burton nos tiene acostumbrados a diseños recargados, retorcidos, coloristas a veces y grises otras pero siempre fantásticos y asombrosos. Es un placer volver a introducirse en otro de esos mundos que salen de su mente. En Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet, se ha echado la casa por la ventana. A pesar de que queda bastante claro que todo lo que aparece son decorados (apostaría que a propósito) la recreación del Londres victoriano que nos regala Burton aúna rigor con fantasía. Nos encontramos un Londres oscuro y tenebroso (imposible olvidar la primera secuencia con la entrada del barco al puerto cubierto de niebla o el espectacular plano del mercado) que nos provoca una sensación muy parecida a la que sentíamos con la viejas películas de la Hammer. Pero Burton no se conforma con el aspecto oscuro, se permite el capricho de usar unos interludios para crear unas imágenes tremendamente coloristas y alegres con un hueco para lo inquietante y que funcionan muy bien como el sueño trastornado de uno de los personajes.

Bueno: Tengo que reconocerlo, me encantó Sacha Baron Cohen. Nunca, lo juro, he dudado de su calidad de actor, creo que hay que tenerlos muy bien puestos para hacer lo que hace con Borat. Resulta sorprendente descubrir la capacidad vocal de Sacha que, junto a sus innegables dotes para el ritmo de comedia, construye un Pirelli que se disfruta de principio a fin.
Ni bien, ni mal: Resulta curioso ver a una Helena Bonham-Carter simpática e incluso graciosa y un Johnny Depp totalmente contenido. Sweeny Todd es un personaje destrozado que clama venganza pero da la sensación de que queda demasiado encorsetado en ese rictus serio y hermético. Se echa en falta algún matiz que le de algo más de profundidad a un personaje que parece que está centrado en cortar cuellos y nada más. La película está plagada de momentos de humor negro y sangre a litros y creo que Burton ha acertado en el uso extremo de una sangre muy roja que contrasta fuertemente con los tonos grises de la película tal como ya hiciera en Sleepy Hollow. Aunque resulte increíble en Sweeney Todd hay mucha más sangre que en aquella y la propuesta de un musical truculento y granguiñolesco es un punto muy grande a su favor.
Mal: Considero un tanto excesivo el metraje. Creo que la película pasa por ciertos altibajos en su ritmo. Del entusiasmo apasionado que nos provocan algunos números pasamos a otros que nos dejan un poco fríos. Además, para los profanos del musical, entre los que me incluyo, si además no tienen demasiada soltura con el inglés (también me incluyo) resulta un poco frustrante tener que estar leyendo los subtítulos todo el tiempo perdiendo gran parte de la magia que nos aporta la imagen. Aplaudo sin embargo que, al menos las canciones, se hayan mantenido en versión original y que el doblaje de los diálogos se haya realizado con el cuidado que se merece ya que no desentona en absoluto. Por otro lado incluiría aquí la historia de amor de Anthony y Johanna que creo aporta bien poco a la historia ya que no termina de cuajar del todo.
Horroroso: Me sabe muy mal pero es que es lo que pienso. Sabemos que Tim Burton arriesgaba eligiendo caras conocidas para este musical y que la falta de experiencia de los actores podía perjudicar el resultado final. Si bien me han sorprendido bastante Johnny Depp, Helena Bonham-Carter y, como he dicho antes, Sacha Baron Cohen, creo que no todos están a la altura y eso se nota. El ejemplo más claro es Alan Rickman, se nota que el hombre hace lo que puede. También echo de menos algo más de coreografía bailada. Me consta que la película está basada en el musical de Broadway y que ya en aquel se prescindía de este elemento, pero siento que a la película le falta algo de aire.

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