Archivo de la Categoría 'Críticas Cine'

La red social: Microcrítica

Muy bueno: El guión de Aaron Sorkin, indudablemente. Basado en el libro de Ben Mezrich, “The accidental Billionaires”, Sorkin arma de manera magistral una historia  con los hechos que impulsaron la creación de Facebook y las consecuencias derivadas del exito de la red social. Las dos demandas interpuestas a Mark Zuckerberg, una por su ex socio Eduardo Saverin y la otra por los hermanos Winklevoss -que para quién no lo sepa están interpretados por un solo actor-,  y Divya Narendra, sirven para contarnos, a través de las declaraciones de las tres partes, los entresijos de la gestación de Facebook. Algo que a priori suena bastante aburrido  se desvela, ya desde la secuencia de inicio, como un relato fascinante y tremendamente entretenido.

Bueno: Se nota que David Fincher no tuvo ninguna duda de que lo que iba a hacer era una película. De forma muy inteligente crea una atmósfera que hace que la historia tenga ese aire de otro tiempo pero perfectamente reconocible por lo actual. Y es que la película empieza en el año 2003 que, lógicamente, si se mide en unidades de tiempo corrientes fue hace un instante, pero si usamos una escala basada en la tecnología veremos que estamos ante una historia que ya queda muy lejos . Fincher no pretende hacer un documental pero deja los efectismos a los que acostumbra para narrar una historia de forma relajada y sutil. Los momentos más Fincher son aquellos en los que introduce elementos sacados directamente de las modas de Internet como, por ejemplo la secuencia de la competición de remo en la que usa el muy sobado ya (por un servidor el primero), efecto Tilt-Shift.

Normal: Puede que precisamente esa sutileza que usa aquí Fincher convierta La red social en su película menos personal. ¿Es eso malo? Bueno, depende de lo que cada cual valore del cine de David Fincher. En cualquier caso cabe reconocer que la dirección es sólida, efectiva y, a ratos, contundente.

Mal: Pues, sencillamente, el prejuicio de muchos respecto a que se haya hecho una película basada en el tan mal visto Facebook. Hoy mismo he visto, curiosamente en Facebook, cómo alguien se burlaba en unos términos pedantes hasta la náusea de otro por decir que la película le había gustado.

Muy mal: Que no se estrenen más películas que, como esta, me hagan exclamar a la salida del cine “qué a gusto me he quedado”.


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Shutter Island, thriller para principiantes

Las promesas que nos hizo el trailer de Shutter Island se han convertido en certezas, pero solo en parte. Y es que aquello que me hizo anotarla en la agenda como “no te la pierdas” se ha mantenido intacto. No hablo de otra cosa que de la atmósfera. Shutter Island es, ciertamente, una película muy cuidada en su ambientación.

La isla, como el personaje que es, resulta del todo inquietante, con esos cielos pesados, esos acantilados de rocas afiladas como el infierno y esa bruma que al diluirse nos muestra el imponente faro y las húmedas paredes de los pabellones del psiquiátrico de alta seguridad. Además, el diseño de producción no se limita a mostrarnos lo terrorífica que puede resultar la naturaleza (fantástico el momento de la tormenta) si no que el interior de los edificios juega con un marcado contraste entre las zonas de confinamiento y las residencias de los médicos. Lujo y sordidez son repartidas de forma equitativa y todo alarido perdido entre los pasillos y celdas tendrá su contrapunto con una melodía sonando en un disco de pizarra en alguna parte en la lujosa mansión del Dr. Cawley. Imágenes como la de los pacientes de aspecto más oscuro cuidando las plantas de un luminoso y colorista jardín os darán una pista de lo que hablo. Estoy seguro de que Shutter Island se podría ver sin sonido y disfrutar de su espectacularidad plástica. Un diez, en serio. Ahora bien…

La historia que se nos narra, como ya adelanto en el título de este post, es para novatos. Si bien, la trama está llena de elementos más que suficientes como para mantenernos atentos a lo que ocurre cualquiera que ya esté curtido en estos temas no puede quitarse de encima el temor a ser engañado y disecciona cada pista pretendiendo saber qué elementos son tramposos y cuales no. Evidentemente, cuando, como espectador, tratamos de resolver un misterio que trasciende la pantalla, algo no va bien. Además, los constantes flashbacks, sueños y delirios con los que la llenan no ayudan en absoluto a centrarnos en la trama sino que nos distraen y rompen el ritmo de una película que ya de por sí sobrepasa las dos horas.

Shutter Island debe ser vista sin prejuicios, intentando pensar lo menos posible, procurando gozar de ella sin miedo a que sea previsible o manida, asistiendo al espectáculo sabiendo que habrá giros y disfrutándolos sin más. Y, amigos, eso puede que se lo perdone a otros, pero no a Scorsesse


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El hombre lobo, una opinión

Mirando hacia atrás me sorprende el muchísimo tiempo que ha pasado desde que hablé en este blog por primera vez de El hombre lobo, el 14 de septiembre de 2007, como pueden comprobar aquí. Leerán en aquella entrada que el estreno de la película estaba previsto para noviembre de 2008 y que yo andaba encantado con que el responsable de los efectos especiales de maquillaje fuese Rick Baker y el guionista Andrew Kevin Walker. Hace bien poco me entusiasmé con la información de que, además de Benicio del Toro y Anthony Hopkins, en el reparto iba a estar Hugo Weaving y que la película iba a estar dirigida por Joe Johnston, responsable de mi adorada Jumanji. Así, una revisitación del clásico de la Hammer con esos ingredientes, por decirlo de alguna manera, no podía fallar.

Pues miren ustedes que, a pesar de todo ello, a mi juicio, falla y lo hace de forma estrepitosa. Las interpretaciones resultan demasiado “intensitas”, casi melodramáticas, el maquillaje del maestro Baker es, en los poco que se ve ya que todo lo relativo a la transformación y las correrías del licántropo son, en su mayoría, efectos generados por ordenador, mediocre y poco imaginativo. La recreación del Londres Victoriano está realizado de una forma tan plana que perjudica seriamente a la atmósfera. De hecho, existen ciertas decisiones de ambientación que a uno le hacen salirse de la película para preguntarse cosas como, “¿pero es que a nadie en esa casa se le ha ocurrido pasar un trapito?”. El guión de Kevin Walker no solo no aporta nada nuevo, cosa que tampoco tendría que ser un problema, sino que resulta falto de ritmo y absolutamente predecible en todo lo que va a ocurrir. Y no hablemos de algún que otro diálogo que me hizo ruborizar de pura vergüenza ajena. La dirección de Jonhston es, como mucho, correcta pero creo que poco equilibrada sobre todo en algunas secuencias de acción y en el uso nada imaginativo de un gore que te abre un camino a la esperanza y que luego se queda en mera anécdota ya que ni impresiona, ni divierte. Incluso la banda sonora de Danny Elfman suena cansada, como si el músico hubiese visto la película y la hubiese dicho “en fin, piensa en la pasta, Dan”.

La peli no me ha gustado, lo reconozco pero ya sabrán ustedes que, como dijo Clint Eastwood, las opiniones son como los culos, todos tenemos uno. No dejen de ir al cine a verla si les apetece y si lo hacen, por favor, pásense por aquí y opinen, opinen, que valoro mucho si criterio me interesa lo que tenga que decir.


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Malditos Bastardos: Microcrítica

Muy bueno: De las muchas cosas que me han gustado de Malditos Bastardos, si tengo que calificar algo como lo mejor de la película, es la impresionante, divertida y talentosa interpretación de Christoph Waltz en un personaje, Hans Landa, que como villano consigue que le odiemos y le amemos, nos repulse y nos atraiga. Tal es el magnetismo que provoca este personaje a manos del actor que la presencia de Brad Pitt en la película se me antoja mera anécdota. Flipante.

Malditos Bastardos

Bueno: Pues, no sé… ¿todo? Malditos Bastardos es una película divertida, entretenida, emocionante y violenta. Pero no se queda en eso. El director parece querer demostrar aquí con su “direction choice” que puede hacer una película “tarantiniana” y ser más mesurado, narrar con un pulso más… ¿tradicional? Puede que esa no sea la palabra perfecta para definirlo, pero Tarantino demuestra una vez más que es un maestro de los diálogos y del pulso narrativo y que no le importa arriesgar su marca en pos de la puesta de escena más favorable a su película. Si tengo que elegir una secuencia en concreto de esta película elijo la secuencia de apertura, sin duda un ejercicio ejemplar de cine, con múltiples referencias cinéfilas y una perfecta exposición de todo los que nos vamos a encontrar en Malditos Bastardos.

Normal: Y digo normal, sobre todo porque eso es lo que es, al menos en una película de este director. Me refiero al carácter episódico de la película. Ya lo hizo de forma similar en anteriores trabajos, sobre todo en Pulp Fiction y Kill Bill y reconozco que, si bien no me molesta, sí me desconcierta en un primer visionado. Creo que es inevitable tener prejuicios ante cualquier película que se va a ver, ya sean buenos o malos y que el nudo de las expectativas se nos va deshaciendo durante la proyección. Ello unido a que, en mayor o menor medida, estamos demasiado acostumbrados a la estructura narrativa estandarizada sobre todo por el cine norteamericano y ello, inevitablemente, influye en lo que, al final, pensamos de la película. Por algún motivo, tenía la sensación de que con Malditos Bastardos se nos iban a contar una serie de acontecimientos de esa manera “estandar” de la que hablaba. No es así y no pasa nada, pero sí me da la sensación de que Quentin Tarantino tenía mucho más que contar, se tuvo que centrar en una serie de historias y que ese estilo de episodios, que de alguna manera le caracteriza, le venía muy bien. Por cierto, me quedé con la misma sensación que cuando veo cinco o seis capítulos seguidos de una serie de televisión: por un lado me quedo encantado y por otro me quedo con ganas de más.

Mal: Hombre, tampoco es que sea una cosa que esté mal, pero ya que se vende como se vende, echo un poco de menos a los bastardos del título. Esperaba más acción, más salvajismo y más humor con ellos. No, eso no es lo que echo de menos, lo que me falta es más metraje con ellos. Eso, eso es.

Muy mal: Me parto de risa con la coletilla esa que se oye de que Tarantino se ha pasado por el forro el rigor histórico. Antes de ver la película el comentario me la traía un poco al pairo, pero después de verla me parece flipante que alguien haya hecho ese comentario en serio y me hace dudar muy mucho de que haya visto la película. Claramente, estamos ante una fantasía, un divertimento en forma de cuento cruel y salvaje, una revenge movie que es, en sí misma, de alguna forma, una venganza. Es un juego de espejos cinematográficos y cinéfilos, una montaña rusa que le hace constantes guiños al espectador y que no disimula todo esto. No por casualidad nos introduce en un cine francés, sentados justo detrás de la plana mayor de las SS y nos obliga a mirar la pantalla que ellos miran, una en la que se proyecta una película muy diferente a la que vemos nosotros. Malditos Bastardos es la película que nunca haría Spielberg porque le faltan cojones y que nunca reconocerá que le ha encantado. ¿Qué rigor ni qué hostias?

Cruatro Gritoncitas


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Watchmen: Microcrítica

Muy bueno: Esta no es una película cualquiera y ello hace que opinar sobre ella se vuelva una tarea delicada. Me alegro de haberla visto conociendo el cómic pero también me gustaría, por un momento, ser capaz de eliminar toda esa información de mi cabeza y hacerme una opinión desprejuiciada. Estoy convencido de que mucha gente que vaya a verla, sobre todo aquellos que jamás oyeron hablar de Watchmen y vayan a ver una película de superhéroes más, saldrán decepcionados, desconcertados y/o preguntándose a qué viene todo eso. Todo ello, claro, al margen de que les haya gustado o no. ¿Qué es lo que quiero decir con toda esta introducción y porqué aparece en “muy bueno”? Bien, creo que es una buena adaptación, puede que no sea perfecta pero si tras meses de promoción, juicios por los derechos,  hartos de leer eternas discusiones acerca de lo complicado de la empresa y todo ello con un goteo constante de fotos, vídeos, carteles, diseños de arte y, además, conociendo la novela gráfica con todo lo que ello conlleva, me ha gustado, digo yo que será una buena adaptación.

Bueno: Me ha gustado mucho el casting. Por un lado me alegra ver que los actores no son copias calcadas de los dibujos de Gibbons, así como tampoco lo es el diseño de los trajes, etc…, y por otro que no sean estrellas. Puede que los rostros que más les suenen a los espectadores sean los de Billy Crudup, Patrick Wilson y Jeffrey Dean Morgan, el Denny Duquette de Anatomía de Grey. Todos ellos aparecen caracterizados de forma que no resulten demasiado guapos, raritos, como debe ser. En general los actores me parece que están bastante bien y aunque ninguno de ellos gane el Oscar por su intepretación su trabajo resulta más que solvente y no nos distrae de la esencia de sus personajes, unos (anti)héroes desangelados que rozan la apatía. Lógicamente, desde el propio cómic, los personajes son ricos y complejos y si bien en la adaptación inevitablemente se pierde algo de profundidad, sobre todo en el caso de Ozymandias, creo que se mantiene el tono general. Ah, como anécdota diré que estoy encantado con dos cosas que, a priori, puede que resulten muy obvias, pero que para mi tienen bastante valor. Me alegro de que no se haya cedido a la mojigatería hollywoodiense y se haya mostrado con naturalidad tanto la picha azul del Dr. Manhattan como las torres gemelas de Nueva York. Y qué decir de las escenas de sexo: si un polvo es solo un polvo, qué narices, pues habrá que rodarlo como tal y no como un cuento de hadas. ¡Ole!

Normal: Como era de esperar el trabajo de producción de arte ha recreado hasta el más mínimo detalle la iconografía del cómic. Y no podía ser de otra manera. Lo más satisfactorio de ello es que no solo se ha tratado de mantener la atmósfera decadente de las páginas del original creando planos literales de la viñeta, sino que incluso se ha tratado de adaptar la paleta de colores de John Higgins y su Nueva York alternativo de 1985  pero con un diseño coherente con el de la época real de forma muy convincente. Creo que de todas esas últimas adaptaciones “literales” que hemos visto últimamente como 300 o Sin City, Watchmen es la que procura dar un poco de aire a las viñetas no quedando tan ceñida y artificial como aquellas. Por eso creo que la adaptación visual está mucho más elaborada sin renunciar ni traicionar al cómic. Sabemos que Snyder tiene querencia por las cámaras lentas para replantear el estatismo de la viñeta pero en Watchmen no son, ni de lejos, tan excesivas como los fueron en 300. Zack Snyder ha hecho lo que se esperaba que haría, pero tal como están las cosas, hay que reconocerle el mérito por ello.

Mal: Curiosamente, con la banda sonora de la película me pasa lo contrario que con el casting. Watchmen está llena de grandes canciones, preciosas y conocidas melodías que me sacan de lo que estoy viendo. No lo puedo evitar. Cuando una escena pierde la fuerza en pos de una canción famosa es que algo va mal y la película, como digo, tiene unos cuantos momentos así. No dudo de la capacidad evocadora de la banda sonora, pero la veo más apropiada para amenizar una cena con amigos que para una película como esta.

Muy mal: Pero bueno, vamos a ver, estás disfrutando como un enano de la fuerza visual de la película y de repente aparece Richard Nixon con un narizón que ni Cyrano y te saca de cuajo. O Carla Gugino como la Sally Jupiter de los 80, con una peluca y un maquillaje que no se cree ni Dios. Vemos a un Dr. Manhattan más que convincente y luego aparece cierto felino extinto que nos recuerda más a Garfield de lo que nos gustaría. ¿Cómo es posible que en una película de estas caracterísitcas haya semejantes incoherencias de maquillaje y FX? Imagino que ciertos procesos están realizados por diferentes empresas pero no creo que ello se excusa para que la película pierda en homogeneidad.

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