Riesgo (Sexo y violencia)
Toma el dinero y corre es la primera película en que Woody Allen aparece como guionista,
director y actor; protagonista, como debe ser. El maestro encarna en el filme al entrañable Virgil Starkwell, un delincuente sin talento para delinquir, que se arrojó al crimen tras sus decepciones en la escuela, en la banda de música (tocaba el violoncello y los pasacalles eran un suplicio) y en su infancia en general.
Como es lógico en un personaje de Woody, no obtiene casi ningún éxito en sus golpes y lo encierran en prisión repetidas veces, durante las cuales intenta fugarse en varias ocasiones. En la primera de ellas, fabrica una pistola de pega tallando una pastilla de jabón y pintándola con betún. Se hace llevar a la enfermería y de camino saca el falso revólver. Al principio cuela, pero cuando ya ha encañonado a dos agentes, al salir al exterior se da cuenta de que diluvia, y su arma se convierte en una pasta burbujeante. La otra gran fuga que intenta consiste en robar la ropa de algunos policías junto con otros reclusos para escapar así de la prisión. El alcaide sospecha, y los presos deciden aplazar la fuga, pero olvidan avisar a Virgil, que a duras penas consigue escapar tomando como rehén a la hija del alcaide.
El otro domingo, leyendo “El País Domingo”, me tropecé con un reportaje sobre “Los más buscados” por la policía española, y morboso que soy, me lo leí de principio a fin. De éste modo me enteré de que un tal Rafael Bueno Latorre, responsable de muchos atracos a bancos, se fugó a lo grande en dos ocasiones: 1.983: se cortó a lo bestia, y una vez trasladado al Hospital de Burgos, consiguió escapar. Y 1.984: con otros dos colegas de la quinta galería, fabricó un par de pistolas de jabón, las pintó con tinta china, desnudó a unos agentes y vestido de policía abandonó el penal. Se desconoce su paradero actual.
Toma el dinero y corre se estrenó en el año 1.969. Yo creo que en los 14 años que transcurren entre el estreno y la primera fuga de Bueno Latorre, muchos policías podrían haber visto en el cine, alquilado, comprado u otra cosa, la película del genio neoyorquino; y comer donuts mientras la veían. Pero no pudo ser. Lástima.
O no.
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