Picha, polla, cipote, plátano, verga, churra, mango, pistola, trabuco, cimbrel, falo, pito, trompa, nardo, pepino, minga, pijo, tranca o nabo son algunos de los sinónimos de pene que, así de repente, me vienen a la cabeza. Hay muchos más, estoy seguro, y seguro que ustedes, estimados lectores, tienen en la cabeza alguno que falta en esta lista.
Me centraré hoy en un pene concreto, uno al que, dadas sus características, me referiré a partir de ahora como El Frigurón. Por supuesto, hablo del Frigurón del Dr. Manhattan, apéndice masculino que en estos días está teniendo una creciente popularidad gracias al estreno de Watchmen.

Por si algún despistado está leyendo esto, le contaré que Watchmen nos cuenta la historia de un grupo de superhéroes un tanto especiales entre los cuales está el Dr. Manhattan, fruto de un accidente que sufre el Dr. Jon Osterman cuando en un experimento de física nuclear es desintegrado para volver a reintegrarse poco después convertido en el superhombre azul. El Dr. Manhattan posee la habilidad de modificar la materia a nivel subatómico y puede ver el tiempo como un todo simultáneo. Estos poderes hacen que la guerra fría tome un nuevo rumbo ya que los USA tienen de su parte a la que es, probablemente, la mayor arma de defensa y ataque. Ah, y como curiosidad, es verdad, la mayor parte del tiempo el Dr. Manhattan está en bolas, como no podía ser de otra manera. Es una forma perfecta de mostrar su progresiva desconexión con el humano que una vez fue. Su inteligencia superior o su clarividencia convierten sentimientos como el pudor en algo ridículo. El director Zack Snyder luchó con uñas y dientes para que se respetase el desnudo total del personaje y para que se mostrase en pantalla con la misma naturalidad con la que aparece en el cómic. Para mí es algo que tiene mucho mérito pero viendo que no se deja de hablar de ello empiezo a preguntarme hasta qué punto no era otra estrategia más de marketing. “Tengo que admitir con humildad que no tiene nada que ver conmigo” dijo Billy Cudrup, el actor que interpreta a Jon Osterman, en una entrevista cuando por enésima vez se le preguntó por ello.
Todos sabemos que la mojigatería norteamericana puede alcanzar grados de la más inexplicable estupidez y cuando leo cosas como que “el gigante pene azul me hizo sentir incómodo” o que “dadas las proporciones más de uno puede sentirse inferior” me descoyunto de la risa. Me pregunto qué ocurriría realmente si existiese el Dr. Manhattan. Claramente sería una amenaza para cualquier país que no fuese EE.UU pero estoy casi convencido de que a los machotes norteamericanos les daría más miedo El Frigurón que la posibilidad de reventar en un millón de pedazos. Sabiendo esto, Snyder no podía dejar pasar la oportunidad de plantar la semilla de una polémica que finalmente no creo que llegue a tanto.
Una última pregunta para los que se escandalizan por el tamaño del Frigurón (a mi no me parece tan grande, la verdad): ¿si pudieses modificar la materia a tu antojo de qué tamaño te la pondrías tú?
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