Aproximadamente en el minuto treinta y siete de La jóven del agua nos llevamos un susto. Una panorámica pausada nos muestra la zona de césped que rodea la piscina del bloque de apartamentos que vemos a través de las ramas retorcidas de unos árboles que quizá escondan un monstruo. En ese momento, cuando menos lo esperamos, se encienden los aspersores del césped con un chasquido desproporcionadamente alto que nos hace saltar en la butaca. No hay monstruos por ahora, pero el director nos advierte, a golpe de efecto, que puede que más tarde los haya, e incluso puede que lo seamos nosotros mismos, encaramados en lo alto de ese árbol, observando las vidas de los habitantes de ese lugar. El director, que nos ha introducido lentamente en un cuento, nos asusta con la realidad más vulgar, unos aspersores.
El susto puede que sea el recurso más tramposo del cine, nos convulsiona y capta nuestra atención de la forma más traicionera posible. Cuando el susto está elaborado, el director y el montador nos preparan para él, nos cargan de tensión hasta el momento en el que ¡bum!, aparece y nos vuelca el corazón. En una analogía perversa, el susto sería al miedo lo que el orgasmo es al sexo.
No es mi intención profundizar en la psicología del susto y las claves que lo hacen funcionar, tan solo quisiera que nos dejásemos llevar e intentásemos recordar cuáles fueron los sustos más grandes que recordamos en el cine, cuáles nos gustaron más o cuáles nos resultaron más desagradables. Como siempre en estos juegos, empiezo yo con tres, dos de ellos de La invasión de los ultracuerpos ya que ayer, al poner el trailer de The invasion, me vinieron a la mente inspirando esta entrada. Me permito el lujo de incluir los vídeos de los momentos, aunque claro, estando sobre aviso no es lo mismo.
La primera vez que vi este, me sobrecogió. No es demasiado espectacular, pero en el contexto de la película me parece escalofriante.
Esta otra secuencia, como digo, pertenece a la misma película pero debo advertir que es el final de esta con lo que, si no la habéis visto y tenéis pensamiento de hacerlo, mejor no la veáis. Es un spoiler en toda regla.
Esta última secuencia es de Un hombre lobo americano en Londres y en ella hay uno de esos sustos que puede hacer que se te caiga la caca. La vi con unos once años y casi me da algo.
Os toca. ¿Qué os hizo saltar de la butaca?
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