
Ayer nos llegó al cine este cacharrazo. Como se puede apreciar es uno de esos aparatejos típicos de las oficinas de las películas americanas en los que te puedes servir un refrescante vaso de agua fría. La diferencia fundamental es que, en este caso, en lugar de agua es sangre.
Pero claro, en realidad no es sangre sino algún tipo de mejunje preparado para que lo parezca ya que este surtidor forma parte de la promoción de 30 días de osuridad, película que se estrena la semana que viene.
Este tipo de promociones me encantan ya que, además de alimentar en ansia fetichista de los que lo somos un poco, acerca, literalmente, al espectador a su producto y le invita a ver la película tirando directamente de su curiosidad. Ah, pero es que, además, el cacharro enfría y, como pueden ver en la segunda foto, pueden elegir entre sangre RH+ y RH-. Todo un lujo, vamos.
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Mmmmm…,. Me está apeteciendo un Blody Mary.
La verdad es que da gusto ver cómo se lo curran algunos. Un diez para el equipo de marketing.
La verdad es que resultan divertidas estas campañas, yo que ya me conformo con esos carteles enormes en el vestíbulo… por cierto ¿qué es de ellos una vez los retiran? ¿a la basura? jo… es que el sábado al entrar a los Crímenes de Oxford tenían uno de Sweeny Todd que me gustó un montón…
Por cierto, genial la película!
30 dias de osuridad?
lo mismo es gazpacho!! mmmmm que ico