Archivos del Mes para Julio, 2007

Los nuevos Transformers o el Shirtsmoking

¿Qué opináis vosotros de esas camisetas que llevan impreso el dibujo de un esmoquin? Nunca me han gustado. No me hace gracia esa broma fácil de “es verano y voy elegante”. Me parece una chorrada. Pero ¿y si alguien inventase una camiseta que se pudiese llevar en la playa y en un coktel sin que nadie se escandalizase? Un Shirtsmoking.

Hace unos veinte años a alguien con mucho talento y probablemente una gran capacidad de síntesis se le ocurrió algo parecido, un juguete con un tipo de versatilidad nunca vista hasta el momento. La idea era que un robot superarticulado -idea ya de por sí de sobra interesante para los niños- se pudiese convertir en un juguete secundario como un coche o un avión y que este funcionase como juguete independiente. La compañía que llevó al mercado este producto fue Takara y los robots transformables se llamaron Diaclones. El éxito, sobre todo en Japón y USA fue inmediato.

Hasbro, la segunda empresa juguetera más importante del mundo gracias a juguetes como Mr. Potato, G.I. Joe o Micromachines vio negocio en la idea de los Diaclones y enseguida llegó a un acuerdo con Marvel para crear una serie animada y todo su merchandising que se llamaría, ahora sí, Transformers.

El Jetfire que ten�a mi hermanoTransformes se convirtió en una de las series de dibujos animados de referencia en los 80 y llenó los hogares de todo el mundo, muy especialmente los americanos y los japoneses, de muñequitos que se transformaban en diferentes objetos. El diseño de estas figuras no deja de sorprenderme a día de hoy. Existían diferentes gamas, desde las más baratas en las que los diseños eran mucho más sencillos y las figuras más pequeñas, hasta la gama de lujo en que el cuidado de todos los detalles era absolutamente abrumador. Mi hermano, sin ir más lejos, tenía a Jetfire, un Transformer de primera generación que se convertía en un alucinante caza. Si no me equivoco, hasta los Transformes más baratos y más simples, se transformaban.

Los Transformers, como no podía ser de otra manera, tuvieron competencia en el mercado, si es que se le puede llamar así. Los Gobots eran un sucedáneo de Transformers mucho más cutres, simples e infantiles. También tuvieron una serie producida por Hannah-Barbera que duró una temporada. Pero hasta los muñequitos de los Gobots, por muy oportunistas y baratos que fueran, se transformaban. Incluso tenían su gracia.

Los Gobots, mas cutres

El otro día, mientras desayunaba y miraba los anuncios de juguetes que en verano suelen inundar las televisión matutina, pude ver, no sin cierta emoción, que anunciaban los nuevos Transformers, basados en los diseños de la película. Ya me mosqueó que no transformasen a los robots en los vehículos correspondientes para, finalmente, darme cuenta de que no se transformaban. Solo representaban a los personajes robotizados. La transformación debe ser cosa de las películas. No me hizo mucha gracia, la verdad. Por la noche se nos ocurre irnos a cenar al Burguer King y cuál es mi sorpresa cuando descubro que los juguetitos que regalan en el Dirverking son de Transformers. Yo pedí mi acostumbrado y poco saludable Big King XXL y Ruth, como siempre, su Diverking. Con los nervios a flor de piel por ver qué juguetito nos había tocado asistí boquiabierto a uno de los mayores fraudes de la era del consumo. En lugar de un robot transformable, dentro del envoltorio de plástico había una furgoneta amarilla, Ratchet, que hacía las veces de caja. En su interior había un pequeño robot sin mucha gracia. No exagero si digo que me sentí insultado. Incluso una figura por piezas que montada de uno u otro modo hubiese dado como resultado una u otra cosa habría sido mejor. Infinitamente mejor. Uno tiende a pensar que el presupuesto destinado a los juguetes de los Diverking es muy reducido y no se pueden permitir incluir un Transformer que se transforma. Sinceramente, para mí eso no es excusa. Prometen un esmoquin con el menú y nos dan una camiseta.

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Como en una ironía existencial el producto creado hace 20 años que deslumbra por su originalidad y su carisma (sí, yo creo que los productos también pueden tener carisma ¿qué pasa?) es víctima de la entropía y va desapareciendo con el tiempo aunque su recuerdo quede indefectiblemente impreso en esa porción infantil de los niños que lo amaron y que hoy en día son adultos. Con el tiempo, la rueda da la vuelta, vuelve al principio y estos robots regresan reciclados pero también autofagocitados y regurgitados como algo absolutamente carente de gracia, sentido y, lo que es más grave, personalidad. El Transformer pierde su esencia y acaba, finalmente, transformado en el producto más corriente y vulgar, un muñeco de plástico que, como mucho, mueve brazos y piernas y lanza algún misil.

Puede que no tenga mayor importancia, puede que este pataleo resulte exagerado pero creo que en el afán de ganar dinero debería haber cierta honestidad que desgraciadamente veo desaparecer con descaro y mofa. La tecnología ha avanzado, obvio, y lo podemos ver en la propia película de Michael Bay en la que los robots son más complejos y reales que nunca y en donde la publicidad situacional es usada con cierta gracia haciendo que un Nokia o una XBoX muevan sus piezas para convertirse en un robot. Sin embargo, en el terreno de los juguetes, ese del que surgen originalmente estos personajes, parece como si hubiese una dejadez que indica que con menos se puede ganar más y en la que no importa que algo tan original y divertido como los Transformers pierda la esencia de su propio nombre y con ello el sentido. Y no puedo evitar sentirme triste.


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Trailers y el frame clave de Youtube

Hace unos días que le doy vueltas a una cosa. Ya he visto varios trailers en Youtube en los que, antes de dar al play e incluso antes de leer el título, ya sé de qué película se trata. Lógicamente, es un trailer y en los trailers se supone que aparece la información justa para que el espectador desee ver dicha película. Es lógico que el frame que nos muestra Youtube coincida con la cara de Homer o con Óptimus Prime en plena transformación. Claro, claro, es lógico.

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No me cabe duda que las productoras y distribuidoras, sobre todo las grandes, se dan cuenta del enorme potencial que supone Youtube y similares a nivel de promoción.

Antes los trailers solo se veían en la tele durante unos días y en el cine. Ahora no. Hay formas tremendamente baratas de hacer que cualquiera en cualquier parte del mundo vea un trailer sin necesidad de pagar una entrada y, probablemente, estas grandes compañías saben que el frame que nos muestra Youtube pertenece a la imagen que está en la mitad exacta del vídeo. ¿Porqué no aprovechar y poner en ese lapso preciso un segundo concreto de la película que muestre lo que los espectadores queremos ver incitándonos así a pulsar el play y ahorrándoles quizá miles de dólares en publicidad? Yo lo haría. Es más, ¿queda alguien que no haya intentado reproducir la imagen de arriba?

Otras reflexiones
Reflexiones anormales (IV)
¿Le gustará “Zodiac” a Zodiac?

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Harry Potter y la Órden del Fénix - Microcrítica de Miss Sinner

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Miss Sinner

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Anoche acudí al estreno de Harry Potter y la Orden del Fénix con el ánimo preparado para encontrarme con una película con un toque decepcionante como ya es costumbre en mí. Para todos aquellos que seguimos la historia desde el principio leyendo los libros según se van publicando, ver las películas siempre provoca esa obligatoria e inevitable necesidad de la comparación en la que el filme suele salir claro perdedor, pues es evidente que una creación no puede superar nunca a la imaginación. Pero digo “suele” porque esta vez ha sido diferente. Obviamente no se puede plasmar todo el libro en dos horas, pero comparando esta vez con la anterior el corte resulta mucho menos fuerte. Hay partes eliminadas, pero no llegan a afectar al desarrollo de la historia como pudo pasar en la cuarta entrega.

Siguiendo el esquema que usa Jos, me ha parecido:

Muy bueno: La ambientación y la recreación de los escenarios, los efectos especiales y el trabajo de los actores en general, salvo unos detalles que más adelante comentaré.

Como he dicho antes, el hecho de seguir la serie por los libros puede ser negativo para disfrutar de las películas, pero esta vez y a diferencia de las otras cuatro no ha sido así. Parece que hayan cogido cada palabra de las descripciones de los escenarios de la casa de Sirius, el Ministerio de Magia, la Sala de los Menesteres y la Sala de los Misterios, que son los fondos que aparecen por primera vez en la saga, y las hayan dibujado. En lo que respecta a recreación, se han esmerado mucho.

Los efectos especiales mágicos, ya sean conjuros con varitas o no, los momentos de vuelo con escoba y los personajes fantásticos como duendes domésticos, centauros, gigantes y thestrals están mucho más conseguidos, así como los momentos de desapariciones y las batallas, que se muestran mucho más emocionantes y tensas (una evidente lucha Bien / Mal lograda gracias a un buen juego de luces y sombras). Por todo esto, tanto escenarios como efectos, salta a la vista el aumento del presupuesto para esta quinta parte y lo que se puede ver en el trailer de la página de promoción es sólo una pequeña muestra.

No hay duda de que hay una evolución en las interpretaciones de Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson a lo largo de las cinco películas y que es en ésta donde demuestran mayor madurez y capacidad, sin embargo, a la hora de transmitir ciertas emociones se nota que les falta fondo, algo que sólo da la experiencia y la edad. Estoy segura que de continuar con estos papeles (y esperemos que sí, pues aún quedan dos películas para poner fin definitivo a la historia y sería un palo para los fans que cambiaran a un actor a estas alturas de la película, nunca mejor dicho), lograrán limar esas asperezas.

A pesar de su buen hacer, de entre todos los actores cabe destacar los trabajos de Gary Oldman (Sirius Black, padrino de Harry), Ralph Fiennes (Lord Voldemort), y sobre todo la veterana Imelda Staunton (Dolores Umbridge), una actriz con unas sólidas tablas, muy reconocida y premiada en el mundo anglosajón, que queda muy por encima del resto del reparto. Consigue que llegues a odiarla de verdad, algo que muy pocos profesionales logran (en este campo, se entiende).

Bueno: La duración de la película. Gracias a la eliminación de alguna que otra trama secundaria, como las excursiones a Hogsmeade, el rollito romántico que se limita a un par de escenas y guiños, o el tema del quidditch (algo que a los seguidores de Rupert Grint (Ron Weasley) no les habrá sentado muy bien, ya que toma bastante protagonismo en esos capítulos) no ha sido excesivamente larga a pesar de que al principio, como comentaré ahora, se hiciera pesada.

Podían haber metido mucha más paja, pero les habría supuesto un mayor gasto (sobre todo en efectos como los que emplearon en la entrega de Harry Potter y la Prisión de Azkaban, donde dedicaron mucho a los vuelos con escobas) y no habría aportado nada a la verdadera historia: Harry vs. Voldemort.

Regular: La lentitud inicial. Aunque empiezan a saco, sin poner en antecedentes (algo que es de agradecer para los seguidores), casi el tercio inicial o poco menos es todo diálogo. Hay algún que otro momento de humor, algún efecto espectacular (la llegada a la casa de Sirius, y hasta aquí puedo leer) y poca cosa más.

La angustia que vive Harry en esta entrega, muy patente en el libro, queda pobremente reflejada, pero no por poca capacidad del actor, sino por los escasos momentos que tiene para mostrarla: uno con su padrino Sirius y otro con el profesor Dumbledore.

Mal: El poco lucimiento de los antagonistas. En la historia poseen un protagonismo del que carecen en el filme, probablemente en vistas de otorgárselo en Harry Potter y el Príncipe Mestizo, la próxima película, en la que tienen mucho más peso.

A pesar de las pocas escenas (sobre todo las últimas) en las que se les puede ver, tanto Ralph Fiennes, como Jasón Isaacs (Lucius Malfoy) y Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange) hacen un espléndido trabajo.

Horroroso: Me cuesta mucho encontrar algo realmente malo en esta película, porque como se puede deducir me ha encantado, pero si he de mencionar algo sería en contra del propio cine y no de la película debido a la pésima calidad del sonido durante dos tercios de la sesión, algo bochornoso tratándose del día del estreno.

Finalmente le pusieron solución no sin que bastantes espectadores fuesen a dar la queja primero. Restando ese detalle, se puede decir que no le vi nada horroroso a la película, por eso le doy cinco gritoncitas ;-D

Cinco gritoncitas


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Cabeceras “Kill Bill” para Wordpress

Hoy he estado mirando los modelos de plantilla de Wordpress.com y me ha parecido que las cabeceras, en general, son bastante aburridas. He pensado que podía hacer algunas cabeceras que estuviesen relacionadas con el cine. Y me he puesto a ello.

He empezado con un diseño en plan Kill Bill y lo he realizado para Regulus, Benevolence, Kubrick y Neat!, la que yo utilizo. No hay que ajustar los tamaños, simplemente las cargas y ya está. Están diseñadas para que el título del blog encaje en la línea negra. Si os gustan y os apetece probarlas las podéis descargar pinchando sobre la imagen. Próximamente más.

killbill-regulus-1.jpg Regulus

killbill-benevolence-1.jpg Benevolence

killbill-kubrick-2.jpg Kubrick

killbill-neat-1.jpg Neat!


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Colaboraciones en Antiegos

Aunque muchos de ustedes (o todos) ya hayan olvidado aquello de “ya se acerca lo que todos esperaban” es mi deber decirles que, a lo que me refería en ese momento, se está “acercando”con algo de retraso pero nos llegará, esperemos, en poco tiempo. Les mantendré informados ante cualquier novedad.

Por otro lado quería aprovechar este post informativo para comentarles algo que hace tiempo me viene dando vueltas en el tarro y que, de forma casi accidental pero feliz, puede que tome cuerpo. Se trata de abrir Antiegos a los lectores y bloggers en forma de colaboraciones. Si alguien, en un momento determinado, tiene algo interesante que contar sobre cine y le apetezca hacerlo en este blog, puede enviármelo al correo y lo publicaré gustosamente, enlazando al autor, por supuesto. Os recuerdo el correo que también tenéis ahí al lado, en el blogroll.

Pues eso, si tenéis alguna duda podéis dejarla en los commets. Saludos, amigos.


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