Archivos del Mes para abril, 2007

Kevin Smith, Jesucristo y el Canal Doce

Realmente, esta entrada habría tenido mucho más sentido si la hubiese publicado unos días atrás, en plena Semana Santa, pero desafortunadamente el vídeo lo he encontrado hoy. En cualquier caso, qué más da.

El director habla de los problemas derivados del estreno de Dogma a los que se tuvo que enfrentar. Smith, una vez más, hace alarde de sus dotes de narrador y nos cuenta la desopilante anécdota sobre cuando él mismo fue a una manifestación a protestar contra su propia película. No os lo perdáis, es divertidísimo.

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Trabajar en un cine: Cómo sacar de quicio a un acomodador

Visto desde fuera, el trabajo del acomodador puede parecer un chollo, pero cualquiera que haya trabajado en un cine sabe que solo es un chollo hasta cierto punto. Otro día hablaré de los beneficios colaterales que conlleva este trabajo, pero hoy diré que es un trabajo que puede quemar, estresar y desquiciar hasta al más tranquilo de los humanos.

Y es que, cuando vamos al cine, olvidamos que la gente que trabaja allí está, precisamente, trabajando, y nosotros solo somos uno más de los miles que pueden pasar ese día por taquilla. Y hay que ver lo que nos gusta hacernos los graciosillos.

He recopilado aquí una serie de frases, preguntas y gracietas que los espectadores suelen hacer a los acomodadores y que, evidentemente, a ellos no les hacen ninguna gracia. Si pongo precisamente estas gracias es, a pesar de lo que pueda parecer, porque son las que más se repiten. Y los que las hacen se creerán ingeniosos.

Para entrar a la sala y al solicitar la entrada:

  • Ah, ¿pero no es gratis? (Entrando tranquilamente sin dar la entrada)
  • A éste no le dejes pasar (refiriéndose a otro que viene con él)
  • ¡¡Que me cuelo!!
  • ¡Toma una palomita! (Acercándosela a la boca)
  • ¿Si no me gusta la película me devuelves el dinero?
  • Pero no me la rompas (la entrada), que la he pagao.
  • Pues ésto es lo que me han dado en taquilla (entregando un ticket de Mercadona, el envoltorio de un chicle o cualquier otra cosa absurda).
  • ¡Oggh!, qué uniforme más horroroso.

Dentro de la sala y acomodando:

  • ¿Me dejas la linterna?
  • Seguro que te pasas el día viendo películas.
  • Anda, recoge eso que hay que ver cómo tenéis ésto. (Justo después de que uno de sus amigos tire palomitas al suelo)
  • ¡Toma!, ya se ha ido la luz. (Cuando se apagan las luces para que empiece la peli)
  • ¡Eh, el de la bici! (Haciendo alusión a la linterna)
  • ¿Ha empezado ya? (Con el PROXIMAMENTE de un trailer en la pantalla)
  • ¡Esta ya la he visto! (En cuanto sale la promo de la productora o la distribuidora)
  • ¡Qué rollazo! (Al minuto de empezar la película)
  • ¡¡Que pongan la película desde el principio!! (El que llega tarde)

Otro día, las taquilleras.


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Halloween, de Rob Zombie: Primer trailer

La evidente y molesta tendencia de adaptar para el público adolescente de hoy historias que aterrorizaron al de ayer indica que la rentabilidad en el cine de ahora está en el refrito apestoso, el calco descarado y el copy/paste fílmico. No sé qué me molesta más, si esos adornos modernitos en forma de sustos, golpes de sonido y texturas ásperas o las justificaciones de hecho disfrazadas de homenaje, revisitación y/o reinvención.

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No voy a poner a parir esta película aún, primero tendría que verla, pero sí diré que confío, aunque dudo, que Rob Zombie se haya acercado con este remake más a Las colinas tienen ojos de Alexandre Aja que a, por ejemplo, La niebla de Rupert Wainwright, sacada, como este Halloween, de otra peli de Carpenter que, a pesar de ser flojita, era infinitamente mejor que su moderna hermana bastarda.

En fin, ya oigo voces que hablan de más modernizaciones de Carpenter, entre ellas La cosa y Christine. Por favor, dejen en paz al maestro.


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Cómo sacarle los colores a un famoso

Y es que todos tenemos un pasado. Todos hemos trabajado alguna vez en algo que no era lo que más nos gustaba, que sentíamos que no nos definía, incluso hemos participado en cosas de que directamente aborrecemos. Pero, al fin y al cabo, esas cosas no suelen trascender y la vergüenza que nos puedan hacer sentir queda relegada, en el peor de los casos, a las renuniones familiares o a la mala baba de algún amigo cabroncete que nos saca los colores en alguna fiesta etílica. No ocurre lo mismo con aquellos que son famosos, actores y cantantes que, para su desgracia, ven como imágenes de su pasado más ignoto vuelven una y otra vez y, en ocasiones, como en este vídeo, incluso fuera de sus pesadillas.

Os animo a que le echéis un vistazo. Fascinantes (siendo tremendamente benévolo) son las apariciones de George Clooney, Brad Pitt, Martin Sheen, Keanu Reeves y, sobre todo, John Travolta. Que lo disfrutéis.

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Vía: ¿Qué fue de…?


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Reflexiones anormales (III)

¿Porqué cuando una película nos gusta mucho, mucho, mucho y alguien la critica despiadadamente, nos sienta tan mal? Incluso cuando los razonamientos de la otra persona son meditatos, inteligentes y lógicos, no podemos evitar (al menos yo) sentirnos atacados en algo que consideramos nuestro. No me imagino cuando le pase a alguien que, de verdad, ha hecho una película.


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