Archivos del Mes para agosto, 2006

Microcríticas: Piratas del Caribe, El cofre del hombre muerto.

Muy bueno: Los efectos especiales. Una vez más ILM demuestra ser la empresa líder mundial en efectos especiales y que no hay nadie como ellos para integrar elementos fantásticos en las películas, haciendo que éstos resulten creíbles e increíbles. A destacar el diseño y caracterización de la tripulación del Holandés errante -incluido el propio barco- y en especial la de su capitán Davy Jones.

Bueno: Johnny Deep y su Jack Sparrow que, a pesar de haber perdido el efecto sorpresa y un poco de la frescura del original, nos hace disfrutar con ese amaneramiento gestual con el que ya diera en el clavo en La maldición de la perla negra. Me atrevo a decir que el Jack Sparrow que construyó Johnny Deep fue la clave del éxito de la película ya que sin él no habría dejado de ser un divertimento más del verano de 2003. Muy probablemente habría tenido éxito pero no creo que hubiese alcanzado las cotas a las que llegó.

Regular: El guión. Ya en la primera parte se apreciaban ciertas lagunas argumentales y ciertas carencias en la resolución de algunas escenas. Aquí además, nos encontraremos con secuencias absolutamente superfluas -el rato en la isla de los caníbales no aporta nada más que el humor circense con el que está rodado- que lo único que hacen es alargar inútilmente el metraje. Salgo del cine con la sensación de que me paso la película -las dos en realidad, ya que la primera funcionaba de forma similar- yendo y viniendo de una isla a otra, de un barco a otro, regresando de nuevo más tarde y volviéndome a marchar. La obsesión por cargar la historia de pequeñas subtramas y de ires y venires hacen que, en algunos momentos, te pierdas y no sepas de dónde sale, de repente, un personaje. Pero, ¿un momento…? ¿Éste dónde estaba?…

Me atrevo a decir que el Jack Sparrow que construyó Johnny Deep fue
la clave del éxito de la película

Mal: El final abierto. Bueno, la verdad, no es que considere que sea algo que esté mal, más bien resulta molesto. ¿Porqué la primera película concluye perfectamente y ésta tiene que quedarse en puntos suspensivos? Vale, de acuerdo, ya sabemos que habrá una tercera parte e iremos a verla en masa pero, como digo, la primera parte ACABÓ y no ha habido ningún problema para hacer una continuación que, de hecho, se continúa literalmente.
Horroroso: Como ya viene siendo tradición en éstas microcríticas EL METRAJE. De verdad que no puedo comprender esa obsesión por hacer películas tan rematadamente largas sin necesidad. Y remarco lo de sin necesidad ya que ésta misma historia se puede contar, igual, con 45 minutos menos. Y es curioso, puesto que me doy cuenta que suele ocurrir con potenciales blockbusters (Troyas, Supermanes, Harry Potters, etc…) cuando lo lógico, y pensando en la rentabilidad comercial, sería que tuviesen una duración estándar que les permitiese incluir un pase más en la programación diaria.

Conclusión: Película entretenida que no decepciona ya que entrega lo que promete y que encaja como en un puzzle con la pieza anterior.


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The Fountain, de Darren Aronofsky

The Fountain es el título de la nueva película de Darren Aronofsky y que ya se puede ver en los cines españoles.
La película es, al parecer, un drama de ciencia ficción de corte metafísico. En él se narra, a través de diferentes épocas, la historia de una especie de fuente de la eterna juventud -representada en forma de árbol- que es encontrada en lo más profundo de la selva maya allá por la Edad Media.
La película está protagonizada por Hugh Jackman y Rachel Weisz y cuenta con la siempre estimulante presencia de Ellen Burstyn.

Imagen de previsualización de YouTube

Ésta es la tercera película del director tras Pi y Réquiem por un sueño, dos de las películas que más me han estremecido y aterrorizado sin estar enmarcadas en ese género. Esperemos que Aronofsky mantenga en The Fountain el sentido del ritmo y la contundencia que le caracteriza y nos haga disfrutar torturándonos tal y como ha hecho otras veces. El trailer promete.

Otros trailers

Réquiem for a dream
Pi

Web oficial de The Fountain.


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El que tuvo, Youtube

Todo aquel que sea adicto a Youtube, o que tenga videos de éste sitio en su blog, o, sencillamente, le guste pasarse por allí para ver que hay de nuevo, se habrá dado cuenta de que, desde hace unos días, el sevicio funciona de forma un tanto regulera.

Bien, al parecer el Servicio de noticias de Los Ángeles (?) ha demandado a la empresa por la permisiva publicación y distribución gratuita de un video de disturbios del año 1992 de esa ciudad. Alegan que dicho video se ha podido ver gratuitamente unas 1000 veces desde su publicación. La verdad es que no son tantas visualizaciones comparándolas con las que tiene los videos más vistos.

Me llaman la atención los siguientes datos que extraigo de La Gaceta Tucumán:

El sitio fue fundado en febrero de 2005 y este año llegó a un promedio diario de 30 millones de videos reproducidos y 60 mil cargas. YouTube tiene 25 empleados, con cuatro personas en prácticas de la Universidad de Stanford contratados como censuradores para evaluar videos que los usuarios han marcado como “ofensivo”. La oficina de YouTube está en San Mateo, California.

Veremos cómo acaba la cosa.


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Hogar, fétido hogar.

Éste septiembre hará dos años que Ruth y yo nos fuimos a vivir al piso que nos compramos. Era una casa de unos cuarenta y tantos años reformada y acogedora. Es un último piso, un tercero, y de una vivienda por planta con las ventajas que ello conlleva. No es muy grande, pero la distribución la hace muy cómoda y accesible. Tiene una cocina enorme y una galería la mar de cuca con espacio suficiente para todo lo que nos hace falta arrinconar. La cocina tiene una ventana que da directamente al patio y, como las viviendas de al lado son plantas bajas, con la luz que entra por ahí y la que nos entra por la galería, siempre está bastante iluminada.

De entre los inconvenientes puedo destacar que el sol golpea paredes y techo durante todo el día y el calor, en verano, es verdaderamente insoportable. Salvo éste y algún otro inconveniente (quién no tenga ninguno que levante el ratón) la vida en nuestro hogar es bastante apacible.
No pedimos más, no necesitamos más. No nos hace falta una casa con vistas al mar o a la montaña. Una vez que te acostumbras a ver los tejados, azoteas y antenas de los otros edificio puedes, perfectamente, aprender a encontrarles esa belleza seca y rancia que, indudablemente, tienen.
Ahora bien, aunque no sea mi intención que desde la ventana de mi cocina se disfrute de una visión idílica, sí me gustaría, al menos, no tener que encontrarme justo antes de prepararme la cena, con lo que, si se fijan, es el verdadero motivo central de la fotografía de arriba y que les muestro aquí abajo. Esto:

No se si es lo que parece, pero parece tanto lo que creo que es que, por narices, debe ser lo que parece. Si es lo que parece no me explico cómo ha llegado hasta ahí, delante de mi casa, pues muchos vendavales no ha hecho hoy.
Ruth tiene la teoría de que, alguien, al que, a partir de ahora nos referiremos como Cerdo de mierda, se ha encontrado… cómo decirlo… en una situación comprometida y, aterrorizado ante la idea de ser descubierto, ha evaluado la situación y ha decidido que, antes de que alguien de su entorno descubra de qué color son sus excrementos, mejor ilustrar con ellos el perfil de los tejados para deleite de todo el vecindario, eso sí, desde el tranquilizador anonimato.
Mi teoría, reconozco que un tanto pillada por los pelos, es que algún ladrón, tras descubrir dónde guardaba sus ahorros Cerdo de mierda, le sustrajo la caja fuerte y, tras apoderarse del botín, huyó por los tejados deshaciéndose de ella.
Lo que más me atormenta es que estamos condenados a ver como eso va envejeciendo y formando parte natural del tejado y de nuestras vidas. Arrrjjjj!!!


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Secundarios abyectos

En una de esas conversación tan frikis en las que, casi siempre, acaban derivando las cenas en donde trabajo, salió un tema que nos mantuvo entretenidos durante los excitantes siguientes 20 minutos de deguste alimentario: Los secundarios abyectos.
Y es que este estereotipo de personaje es uno de los que, desde ahora, entra en la lista de mis favoritos. Detrás de un personaje repugnante que te hace revolverte en la butaca sumido en el odio más profundo y la desesperación insondable por no poder evitar sus actos perversos y maniqueos, debe haber una gran interpretación. Si bien, en el mundo real, no es difícil convertirse en un ser abyecto (conozco a uno –una en realidad- que podría considerarse paradigma), en el mundo de la farándula hay que trabajarse muy bien la construcción del ego escénico para conseguir la náusea y el odio más enfermizo del espectador.
Y es que estos personajes se rigen por una serie de características que los diferencian de cualquier otro: son antipáticos, egocéntricos, toman decisiones equivocadas que perjudican al prota y luego se escudan en una mentira, son maleducados, mental o profesionalmente incompetentes, en algunos casos son lascivos de la forma más repugnante, tienen morro, se aprovechan de lo que saben otros, se creen ocurrentes y se ríen de sus propias gracias, …, y tienen la inigualable capacidad de ponernos en tensión hasta límites por nosotros insospechados.
Ahora bien, si hay algo que los hace definitivamente grandes es el hecho de que, al final, inevitablemente acaban pagando caras sus fechorías, forzando la distesión y, curiosamente, provocándonos una sensación de morbosa tristeza que nos hace pensar que todo aquello no era para tanto. Eso y que suelen tener barba.
Cribando en mi memoria cinéfaga he dado con el podio de honor de los, para mí, más grandes y abyectos personajes secundarios. Curiosamente los tres están sacados de películas de los 80 y pertenecen a tres géneros diferentes.

3º puesto.
Película: La jungla de cristal.
Personaje: Harry Ellis (Hart Bochner)
Fechorías: Este tío trabaja en la misma empresa que la mujer del protagonista. A parte de echarle los tejos, se mete farlopa en la mesa del despacho de ella donde es pillado de forma vergonzosa, se regodea de sus habilidades profesionales y casi la obliga a ella, más modesta en apariencia, a hacer lo mismo. Cuestiona absolutamente todas las acciones llevadas por el protagonista consiguiendo que nos irritemos, llegando al summum en la secuencia en la que decide que sus “habilidades” como negociador harán más que las habilidades del protagonista concertando una entrevista con el jefe de los malos. Es en esta secuencia cuando despliega en toda su grandeza las características que le hacen formar parte de esta trinidad. Miente a los buenos y a los malos, manipula, se inventa historias absurdas, hace ver que es amigo del protagonista llamándole Johnny boy, suda considerablemente, muestra ciertos intentos de complicidad con sonrisas falsas y gestos ridículos y lo hace todo de la manera más lamentable mientras le traen una Coca Cola a la que sólo da un sorbo.
Cómo lo paga: Sólo le da tiempo a dar un sorbo al refresco pues, tras su breve pero intensísima intervención en la película, le meten un tiro entre ceja y ceja.

2º puesto
Película: La mosca
Personaje: Stathis Borans (John Getz)
Fechorías: Este es el jefe y antiguo amante de la novia del protagonista. Como el anterior personaje, pone en duda los experimentos del protagonista y lo considera un farsante que lo único que quiere es conseguir fama. Se insinúa constantemente a la chica llegando incluso a colarse en su casa y darse una ducha para que, cuando ella llegue, le encuentre allí. Utiliza la información de la que dispone para publicar un artículo en la revista que edita (creo que no llega a publicarlo) poniendo en peligro todo el trabajo del protagonista. En general mantiene una actitud chulesca, egocéntrica en invasiva con la que demuestra que es el claro antagonista del prota.
Cómo lo paga: Al final cuando Brundle-Mosca trata de fusionar su cuerpo con el de su novia en un desproporcionado alarde de romanticismo Stathis, redimiéndose por completo, trata de impedirlo, pero el protagonista Brundle-Mosca le intercepta y con su vómito corrosivo le sustituye una mano y un pie por sendos muñones humeantes.

1º puesto y ganador.
Película: Los cazafantasmas
Personaje: Walter Peck (William Atherton)
Fechorías: Este es el personaje gilipollas por excelencia. La colección de anormalidades que provoca este energúmeno no tienen nombre. Walter Peck resulta ser un funcionario del medio ambiente que en su infinita sabiduría decide que nuestros simpáticos protagonistas están trabajando con productos contaminantes. Mostrando una clara falta de educación trata de acceder sin permiso a las instalaciones de los cazafantasmas cosa que, sin la famosa “orden de registro” no consigue. Más tarde, ya con esa orden y acompañado de un policía y un técnico electricista, baja al sótano donde nuestros héroes tienen los paneles de contención. Sabemos que si se desconecta hay un claro riesgo y así se lo hacen saber al lerdo este pero él, lejos de cambiar de opinión, trata de convencer al electricista para que desconecte a lo que éste se niega. Después dice al policía que detenga a uno de los protagonistas a lo que este le dice que sabe como hacer su trabajo. Tras este cúmulo de muestras de poca autoridad se desconecta la máquina provocando, como sabéis, el caos en la ciudad.
Poco después, en el despacho del alcalde, vuelve a aparecer profiriendo insultos y acusaciones contra los héroes siendo él el único responsable de lo ocurrido. Trata incluso de agredir a uno de ellos. Al final acabará con dos palmos de narices dejando claro que es un total incompetente.
Cómo lo paga: Al final de la película y una vez que se ha destruido al muñequito de los mashmallows le caerá encima una mogollón de ectoplasma blanco como la leche dejándonos con esa imagen a cámara lenta coronada por los gritos de frustración del mohino.

Por favor, si alguien se acuerda de algún otro secundario abyecto, estaré encantado de recuperarlo.


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