No voy a decir mucho de este video. Los que lo hayan visto, lo recordarán, los que no, no creo que lo olviden después de verlo. Creo que este video clip con David Hasselhoff es una lección impagable de cómo NO se ha de hacer un video clip. Supongo que el “pobre” Hasselhoff no se imaginaba que el resultado final sería semejante. O quizá sí, y procuró que quedase tal cual con toda la intención de que no dejásemos de hablar de él -aunque fuese mal- y lo llevásemos con nosotros en forma de grotescas pesadillas. En fin, un monumento a la vergüenza ajena. Y es que hay que hacer honor a este bizarro mundo.
Dedicado al genial Tío Fétido.
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